jueves, 22 de marzo de 2018

El odio y la ira

Fragmento del capítulo "Sí a los sentimientos", del libro "Los cinco hechos que no podemos cambiar", de David Richo.

El odio se puede confundir con la ira. El odio tiene cinco rasgos: ira intensa, una necesidad maliciosa de herir a la otra persona, un deseo insaciable de venganza, una incapacidad de perdonar, no importa lo arrepentida que pueda estar la otra persona, y perder todas las esperanzas con respecto a ella. 

El odio es una defensa contra nuestra ira, dolor e impotencia.

No podemos soportar esos sentimientos, así que los proyectamos en otros como odio. Es un cometido peligroso y frustrante que las personas evolucionadas han dejado atrás.

¿Significa esto que no existe la ira justa? La diferencia entre la ira y el odio es que la ira trata de eliminar una injusticia. El odio, en cambio, trata de destruir al injusto. La ira involucra a alguien. El odio nos distancia. La ira se expresa y se suelta. El odio nunca se puede satisfacer o consumar, sino que permanece como resentimiento. En ese sentido, el odio es una rabia impotente. 

El odio es al lado oscuro de un individuo lo que la guerra es al lado oscuro de la colectividad. La desesperación es el origen del odio, ya que el que odia ha perdido todas las esperanzas respecto al otro. La desesperación es el origen de la guerra, ya que uno o ambos bandos han perdido la esperanza de alcanzar soluciones pacíficas.

domingo, 18 de marzo de 2018

El control

Fragmento del capítulo "Todo Cambia y Acaba", del libro "Las cinco cosas que no podemos cambiar", de David Richo.

Lo opuesto al sí no es el no: es el control.

Detrás de ese impulso controlador está el miedo, el miedo a que tendremos que sentir algo doloroso. Cada hecho de la vida insulta al ego que quiere creer que tiene todo el control. El sí es aceptación; el control es repudio. Podemos aprender a aceptar el hecho de que a veces no podemos evitar un cambio que no deseamos en nuestra vida. Paradójicamente, esa aceptación nos trae serenidad. Tratar de controlar íntegramente lo que nos sucederá nos hace antagonistas a los hechos de la vida y mantiene el estrés. Nuestra vida es un vaivén titubeante entre el terror y el control mientras seguimos reacios a la palabra sí.

Dejar el control significará que no podemos protegernos de ninguno de los hechos de la vida. El control es una de las maneras favoritas de escapar de la vida tal como es. El control es una ilusión tan profundamente arraigada que incluso pensamos que podemos abandonarlo simplemente si lo deseamos. No abandonamos el control; abandonamos la creencia de que podemos controlar. El resto es cuestión de la gracia. Los hechos de la vida son las herramientas que nos provee el universo para esa lección.

¿Por qué el control es tan importante para la mayoría de nosotros? Quizá controlando estamos tratando de prevenir pérdidas. No tendremos que acongojarnos si todo sale como queremos. No controlamos porque somos egoístas o exigentes; controlamos porque le tenemos miedo al dolor. 

Mientras luchemos contra las reglas de la vida, nos asustará el contacto directo con la realidad, que constituye la esencia del verdadero crecimiento. Cuando analizamos a conciencia nuestros miedos, vemos que todo miedo es, en su base,, un miedo a no tener el control.

Puede que no advirtamos el tema del control en algunas de las experiencias que nos incomodan diariamente. El control sigue siendo el oponente de un si sano y robusto a la realidad tal como es. No es que estemos en contra de la realidad; estamos en contra de no poder controlarla. Si miramos con atención, quizá veamos una dimensión de control en contrariedades como estas:

  • Queremos ser diferentes de como somos.
  • Queremos que otros sean diferentes.
  • Queremos que alguien nos llame o nos invite.
  • No nos gustan las pruebas o esperar los resultados.
  • La casa no está tan limpia y ordenada como nos gustaría.
  • No podemos librarnos de una vez por todas de las hormigas o de las cucarachas.
  • No podemos perder peso o hacer bajar la tensión arterial.
  • Nos obsesionamos con lo que sucedió o lo que podría suceder.
  • Tenemos sentimientos, humores y hábitos que no nos gustan.
  • No dormimos tanto como quisiéramos.
  • Nuestra pareja o nuestros padres, hijos o amigos no actúan como nos gustaría que lo hicieran.
  • Nos sentimos impelidos a anticipar todas las posibilidades.
  • No conseguimos caerles bien a ciertas personas, por mucho que lo intentemos.
  • No tuvimos éxito en un trabajo, en una relación o en planes financieros.
  • Pensamos qué decir solo después de una discusión.
  • Nos falta pericia en las matemáticas, el fútbol o la jardinería.

Subyacente a cada una de estas cosas está la creencia de que deberíamos controlarlo todo en todo momento. Esta irónica esclavitud lleva a la ansiedad. Es lo opuesto a la serenidad que promete su alternativa, un sí incondicional a lo que ES y a nosotros mismos y a otros tal como somos.

Necesitar tener el control, ¿cómo nos ayuda o nos entorpece a la hora de afrontar los hechos de la vida, las condiciones de vida aquí en la tierra? En un mundo en el que las cosas cambian y acaban, tiene sentido una actitud de aceptación y confianza. Esto es imposible sin soltar el control. 

En un mundo en el que el control no es fiable, necesitamos otra cosa: la capacidad de estar satisfechos haciendo lo mejor que podemos y dejando que los dados caigan como caigan. Entonces la labor es ocuparse de lo que suceda, no importa lo confuso o indescifrable que pueda ser. Poner el foco en tener el control entorpece nuestras probabilidades de encontrar las nuevas posibilidades que surgen cuando aparecen rumbos sorprendentes en nuestro camino. La impredecibilidad se vuelve menos temible y más atractiva cuando encontramos en ella una nueva frontera.

miércoles, 14 de marzo de 2018

El Significado de los Colores

Fragmento del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady

Nuestro universo contiene energía que emite un brillante espectro de colores. Cada color vibra en un nivel que corresponde a una parte del cuerpo y a la emoción que se aloja allí y, en consecuencia, se corresponde también con un signo del zodiaco. Los colores pueden provocar un cambio en nuestras emociones, proporcionarnos paz y serenidad, reconfortarnos el alma o impulsarnos a la acción. Los colores estimulan, electrizan,, relajan, alivian e incluso curan. Dadas nuestras asociaciones subjetivas, los colores pueden dar forma a nuestra experiencia. En la meditación, el color es un vehículo importante para potenciar y sanar nuestro mundo interior, mientras a nuestro alrededor nos ayuda a crear ambientes que nos resulten apropiados desde el punto de vista energético.

Los colores tienen, además de una importancia simbólica, un potencial emocional específico. En la siguiente tabla se detallan sus correspondientes signos del zodíaco y sus propiedades emocionales.

ROJO - ARIES 
Simboliza la voluntad, la autoafirmación, la fuerza, la ira.
Características: estimula, alegra, entusiasma y alienta; proporciona una rápida energía; es un antídoto contra la depresión; fomenta la ira constructiva; aumenta la fuerza física.

VERDE - TAURO
Simboliza el crecimiento, la primavera, el amor, la prosperidad.
Características: promueve la serenidad; aumenta el deseo de evolucionar; proporciona armonía y equilibrio interior; fomenta la prosperidad; incrementa la fertilidad.

AMARILLO - GÉMINIS   
Simboliza el estímulo intelectual, la claridad.
Características: estimula el potencial creativo; fomenta el enfoque cerebral; favorece la comunicación; potencia la comprensión; promueve el enriquecimiento educativo; aumenta la capacidad de estar libre de prejuicios.

AZUL PLATEADO - CÁNCER
Simboliza los sentimientos profundos, la calma, la serenidad.
Características: fomenta la relajación; estimula la expresión creativa; ayuda a acceder a las emociones; calma la ira y la agitación; protege de las influencias emocionales negativas.

DORADO - LEO
Simboliza las verdaderas relaciones desde el corazón.
Características: crea confianza en uno mismo; desarrolla el amor y el respeto por uno mismo; proporciona cálidas relaciones con los demás; estimula el coraje.

NARANJA - VIRGO
Simboliza: la curación, la energía.
Características: produce una sensación de bienestar; reduce la depresión; disminuye los miedos; aumenta la curación física cuando las emociones han creado dolor; inspira confianza en uno mismo.

ROSA - LIBRA
Simboliza el equilibrio, la armonía y la cooperación.
Características: fomenta la cooperación; favorece la comprensión en nuestras relaciones; estimula la creatividad; crea una atmósfera de refinamiento; aumenta la armonía y el equilibrio.

ROJO OSCURO - ESCORPIO
Simboliza la fuerza, la sexualidad, la pasión.
Características: libera los antiguos miedos kármicos; fomenta la intensidad; potencia la pasión sexual; aumenta la determinación y el impulso; proporciona un incremento de energía duradera.

PÚRPURA - SAGITARIO
Simboliza la experiencia trascendental.
Características: aumenta la expansión filosófica; potencia la conciencia espiritual; propicia un aumento de la intuición; aumenta la comunicación con el alma; fomenta el optimismo.

MARRÓN - CAPRICORNIO
Simboliza el pragmatismo y la fiabilidad.
Características: favorece la concentración en la realidad, fomenta la disciplina y la responsabilidad; mantiene el foco puesto en los objetivos; promueve la conexión con el cuerpo para que tenga lugar la curación.

AZUL ELÉCTRICO - ACUARIO
Simboliza la individualidad y la originalidad.
Características: fomenta la unicidad; estimula la necesidad de humanismo; favorece la innovación; potencia la capacidad de estar libre de prejuicios; fomenta la racionalidad.

LAVANDA - PISCIS
Simboliza el espíritu, la conexión con Dios.
Características: aumenta la conciencia espiritual; fomenta la armonización con niveles de conciencia superiores; limpia los canales psíquicos; favorece el perdón; promueve la comunicación con el alma; crea estados meditativos que fomentan el descanso y la curación.

sábado, 10 de marzo de 2018

Reflexión sobre los Sentimientos

Fragmento del capítulo "Sí a los sentimientos", extraído del libro "Las cinco cosas que no podemos cambiar", de David Richo.

La palabra "sentir" proviene de una raíz indoeuropea que significa "tocar". En la ciencia hay un término, "perturbación", que se refiere a la habilidad de las cosas naturales de experimentar cambio y movimiento. Esto es lo que propicia la evolución y el flujo de la vida. Sentir es activar nuestra capacidad  de ser afectados, conmovidos o cambiados por los sucesos, la naturaleza y la gente: por los hechos de nuestra existencia.

Las presiones de la vida nos pueden arrastrar y aplastar o podemos volvernos testigos justos y alertas de ellas y entonces decidir qué es lo mejor que podemos hacer a continuación. Ser testigos de nuestros sentimientos acerca de las circunstancias y nuestras reacciones ante ellas significa no quedar atrapado en ellas, no tomárnoslas demasiado personal o seriamente, no ser poseídos por ellas, no quedar devastados por ellas, no ser refrenados o dominados por ellas. Nuestro propósito espiritual no es reprimir nuestras emociones ni entregarnos a ellas, sino permitirlas de una manera tan completa que pasen por nosotros hasta el suelo, es decir, que se resuelvan..., o incluso que vuelvan a la tierra, si queremos.

Cuando vivimos con un sí incondicional, desarrollamos la ecuanimidad. Pero ésta no debe interpretarse como imperturbabilidad. 

La ecuanimidad es la virtud de volver a la base, volviendo a estabilizarnos, después de sentir la perturbación incitada por nuestros sentimientos. Las personas que son sanas tanto psicológica como espiritualmente se ven afectadas por lo que les sucede a ellas mismas y a los demás. Los sucesos les hacen mella. Sienten profundamente y lo muestran. No son inamovibles o estoicas con respecto a lo que hacen los demás o respecto a lo que sucede. Son penetrables. Si fuese de otra forma, ¿cómo podría pasar la luz a través de ellas?

El carácter, la profundidad y la compasión florecen en nosotros porque nos puede afectar lo que nos sucede. Pero los sucesos no tienen que impactar en nuestra vida de maneras peligrosas.

Cuando los sucesos afectan, una persona:
  • Siente sus sentimientos a salvo, permaneciendo sólida y centrada.
  • Pasa por la experiencia conscientemente y al mismo tiempo busca apoyos sanos.
  • Se da cuenta de que su sueño y su apetito se ven afectados moderadamente.
  • Se ocupa de la dificultad, la procesa y la resuelve.
  • Se siente triste, pero en un nivel apropiado para la situación.
  • Conserva la salud física.

Cuando los sucesos impactan,, una persona:
  • Se siente abrumada por los sentimientos, quedándose desestabilizada y desolada.
  • Usa drogas o alguna adicción para escapar de la realidad o evitarla.
  • Se da cuenta de que su sueño y su apetito se ven seriamente afectados.
  • Se estanca en pensamientos sin salida y continúa sintiendo el golpe de los sucesos.
  • Se siente deprimida o desesperada.
  • Daña su salud física.
Los sentimientos son reacciones físicas que son las sanas tecnologías inherentes para afrontar las sacudidas de la vida. Nuestros sentimientos son los mecanismos sanos que nos ha dado la naturaleza para que podamos lanzarnos a resolver los problemas, creando soluciones nuevas, e inventando alternativas útiles. En otras palabras, la naturaleza nos hizo sentir para que pudiéramos evolucionar.

Frente a los hechos de la vida, el sí suena más de esta manera: "¿Cómo puedo pasar por  esto con los ojos bien abiertos? ¿Cómo puedo pasar por esto con todos mis sentimientos? Entonces estaré en la mejor posición para crecer con estos eventos". Este es el sí con el que hemos nacido. No está condicionado por tópicos o análisis mentales antiquísimos. Un sí a los sentimientos es la parada antes de llegar a las explicaciones filosóficas, los consuelos teológicos o las máximas alentadoras. En esa parada están nuestras raíces terrenales, nuestra pasión natural y nuestra cordura.

Muchos de nosotros hemos vivido durante años en nuestra cabeza o en egos resguardados, nuestras cabañas provisionales. Hacemos esto porque tenemos miedo de nuestros propios sentimientos y de la intimidad que crean cuando otros los ven y los comparten. Los sentimientos son la vía rápida a la intimidad. Nos revelan no como personas tensas contra el impacto y mordazmente en control, sino como vulnerables y suaves. Nos volvemos encantadores y atractivos. ¿Evitamos los sentimientos porque tememos la intimidad que podría resultar?

jueves, 8 de marzo de 2018

El Discernimiento

Fragmento del capitulo "Prepararse para las posibilidades", extraído del libro "Ser Generosos", de Lucinda Vardey y John Dalla Costa.

Cuanto más seriamente uno abraza la generosidad como una actitud o acercamiento a la vida, más deliberativo debe uno volverse acerca de dónde invertir el esfuerzo creativo y el compromiso generativo. El discernimiento es una forma de evaluación y juicio personal mediante el cual uno mira más allá de los factores normales de toma de decisión para considerar motivos más auténticos e implicancias más significativas.

Por ejemplo, mientras uno elige qué hacer, uno discierne el porqué, los principios subyacentes y las creencias que se expresan no simplemente en las propias acciones sino también, de forma más reveladora, en los propios hábitos.

Con discernimiento también discriminamos, de modo que nos abrimos a la verdad de una situación más que meramente evaluar sus hechos o su realidad aparente. De muchas formas, las decisiones se toman sobre las cosas exteriores, mientras que el discernimiento revela más acerca de los motivos interiores. A menudo, las decisiones incluyen sopesar y contrastar los méritos relativos de las opciones. Uno discierne al buscar una comprensión más rica de los criterios evaluativos y honestos del corazón.

La generosidad puede derrocharse muy fácilmente o ser abusada si se la practica solo en reacción a lo que se nos pida. El discernimiento es central para la capacidad de establecer prioridades. Esto significa no elegir entre lo bueno y lo malo, lo cual es todavía bastante directo, sino más bien ayudar a que uno diferencie entre aquellas elecciones más difíciles que incluyen un bien mayor o menor o entre un mal mayor o menor.

Practicar el discernimiento como virtud requiere desarrollar y confiar en la propia intuición, de modo de saber cuál es la manera correcta de ser, la cosa correcta para hacer (o no hacer). La intuición, en cambio, es la inteligencia visceral disponible para todos nosotros, que reacciona ante una situación antes que las ideas o los pensamientos impongan sus razones.  

El discernimiento se necesita no solo para la comprensión de uno mismo sino también para apreciar lo que el mundo necesita más y para dirigir efectivamente el talento particular, las habilidades y el tiempo propios. El discernimiento conecta en el momento las acciones a los principios y deseos básicos de uno. Nos induce a ser creativos, a sumergirnos en las posibilidades expansivas de la generosidad.

lunes, 5 de marzo de 2018

La Consulta Astrológica


Texto extraído del libro El Arte de la Interpretación del Horóscopo, de Tracy Marks. En el mismo, la autora describe cómo es una sesión desarrollada por ella.

Cada astrólogo tiene un método diferente para llevar a cabo una sesión. Cada uno de nosotros tiene una personalidad dinámica que es única, su estilo de comunicación, sus habilidades y su talento que decide emplear al máximo. Por esta razón, no es posible ofrecer pautas claras y absolutas en relación con el aspecto interpersonal del asesoramiento astrológico. Usted desarrollará con el tiempo su propio estilo que esté de acuerdo con su propia naturaleza. Las sugerencias que se ofrecen en este capítulo deben ser adaptadas a cada situación individual.

Dice Tracy Marks:

Mi propio procedimiento, cuando las personas me llaman para decirme que les interesa consultarme, consiste en preguntarles sobre su experiencia en lo que atañe a la astrología y qué propósitos específicos creen que cumple una sesión. ¿Por qué quieren una cita y por qué en ese momento? ¿Cuáles son sus asuntos y problemas del momento? ¿Qué se imaginan que la astrología puede hacer en su favor? Y también les hago unas pocas preguntas sobre el conteto de sus vidas: edad, ocupación, nivel de sus relaciones y preocupaciones principales en el presente y en el futuro inmediato.

A esta altura, les describo cuál es mi filosofía y cómo uso la astrología y, si lo considero apropiado, cuáles son mis títulos y cuál es mi experiencia. Luego les explico y pormenorizo en qué consisten las consultas que me harán, y les digo que realizo tres coases de sesiones (además de una práctica privada como consejera-terapeuta): 1.- Natal, 2.- Tránsitos y progresiones, 3.- Interés especial (un vívido enfoque, que incluye la carta natal y los tránsitos pertenecientes a un solo tema, como podría serlo el de las relaciones amorosas), y que primeramente suelo requerir una sesión natal. Aclaro cuáles son mis honorarios, indicando que deseo un depósito del 50 por ciento una semana antes de la consulta, y cómo deben saldar el resto; y solo cambio ideas sobre cuáles son mis posibilidades en cuanto a honorarios, sobre la base habitual de unos 90 minutos de sesiones grabadas magnetofónicamente. Una vez que nos ponemos de acuerdo respecto de la hora de la sesión, anoto en mi agenda de consultantes (en la que ya anoté la otra información que me habían dado) su nombre y apellido, dirección, número de teléfono y fecha de nacimiento. A fin de ser muy exacta, les repito siempre los datos de nacimiento que me dijeron, preguntándoles sobre el origen de sus datos y si están seguros de que la hora que tienen registrada es la de la luz del día o la estándar. La conversación suele terminar con una confirmación de la hora y de los honorarios, la dirección de mi consultorio y un recordatorio: que traigan una cinta magnetofónica de 90 minutos. A menudo les sugiero que si desean anticiparme algo antes de que yo efectúe el trabajo preliminar con su carta, me adjunten una esquela cuando me envíen por correo su depósito. Esta conversación inicial variará, por supuesto, y tal vez sea innecesaria si el consultante es una persona amiga o conocida, en vez de ser una extraña. Después de esta conversación telefónica que precede a la sesión, yo despacho por correo mi volante o folleto en el que describo de modo más completo mis servicios y honorarios, y confirmo la cita.

La siguiente etapa de contacto consiste en iniciar la sesión real, después que calculé y completé mi síntesis preliminar de la carta y preparé notas que me permitirán utilizar más eficazmente el material. Personalmente considero que tomar esas notas es esencial a fin de captar los problemas fundamentales de la carta y no tener que lidiar con las primeras etapas de la interpretación mientras, al mismo tiempo, estoy dialogando con el consultante.

Al llegar el consultante, suele ser necesaria una breve plática social a fin de establecer un neo entre ambos y ayudarlo a que se sienta cómodo. Después de hablar sobre el tiempo o el tránsito, o de ofrecerle café o té, puede haber temas más personales, como por ejemplo: ¿cómo se siente en mi consultorio? Muchos consultantes están inquietos y sienten temor por lo que yo les diga. ¿Tiene el consultante ciertos temores o inquietudes, y sería útil considerarlos? ¿Pensó en alguna otra cosa que le gustaría tratar en esta sesión? Si al consultante nunca se le interpretó una carta, le doy una copia de ésta, habitualmente delineada con palabras clave para describir sus factores principales y explicarle con términos rudimentarios la naturaleza y la interacción de los planetas, signos, casas y aspectos. Luego vuelvo a resumir sucintamente mi enfoque astrológico y le muestro cómo procedo a llevar a cabo la sesión: este procedimiento suele incluir breves monólogos de mi parte, un tiempo dedicado a preguntas y respuestas, otro lapso en el que esbozo el tema, preguntas y respuestas, etc. Este procedimiento es variable, pues aliento al consultante para que me interrumpa cuando no entienda lo que le estoy diciendo, o tenga preguntas para hacerme o antecedentes que pedirme. A veces, esas interrupciones hacen que se enfoque a fondo un problema en especial, o que haya lapsos en los que el consultante exprese prolijamente sus inquietudes o desfogue sus emociones. Ese tiempo en el que expresa sus emociones es esencial, especialmente si el consultante atraviesa una crisis y es incapaz de evaluar intelectualmente su situación o de captar nuevos conocimientos hasta haber descargado los sentimientos y tensiones que tenía encerrados en su interior.

Cada sesión es de distinta naturaleza, según el temperamento y las necesidades del consultante, y a menudo según mi estado de ánimo de ese día en particular. Algunos consultantes hablan continuamente y, como resultado de esto, abarco mucho menos material que el que yo tengo planeado; a veces opto por interrogarlos, con el mayor tacto posible, sobre cómo prefieren usar el tiempo de su consulta. Otros consultantes se inhiben, se muestran reservados y vacilan en brindar su información o en formular preguntas; tal vez necesiten que se les sonsaquen las cosas o que se les permite conservar su reserva.

sábado, 3 de marzo de 2018

Lo que no Podemos Cambiar

Fragmento del libro "Las Cinco Cosas que no Podemos Cambiar", de David Richo

Hay cinco realidades inevitables, cinco hechos inmutables que nos visitan a todos un sinfín de veces:
  • Todo cambia y todo acaba.
  • Las cosas no siempre suceden como las habíamos planeado.
  • La vida no siempre es justa.
  • El dolor forma parte de la vida.
  • La gente no es siempre amorosa y leal.
Estos son los desafíos básicos que todos afrontamos, aunque con demasiada frecuencia vivamos negándolos y nos comportemos como si de alguna manera estas realidades no estuvieran siempre vigentes o no fueran aplicables a todos nosotros. Sin embargo, cuando nos oponemos a estas cinco verdades básicas nos estamos resistiendo a la realidad, y entonces la vida se convierte en una serie interminable de desilusiones, frustraciones y congojas.

Una realidad es un hecho de la vida ante el que estamos impotentes. Es algo que no podemos cambiar, algo inherente a la naturaleza misma de las cosas. Desde cierto punto de vista, hay muchos hechos dados. Además de las cinco inquietantes realidades que he señalado, hay también realidades placenteras: experimentamos gozo, a veces nuestras esperanzas se cumplen con creces, descubrimos dones internos únicos, las cosas tienden a solucionarse por sí mismas, a veces nos sonríe la suerte, suceden milagros de sanación.

Hay también realidades que solo son aplicables a nosotros como individuos: la forma de nuestro cuerpo y nuestra personalidad, nuestros dones o limitaciones psicológicos o espirituales únicos, nuestro temperamento, nuestra constitución genética, nuestro coeficiente intelectual, nuestro estilo de vida convencional o poco convencional, si somos introvertidos o extrovertidos, y así sucesivamente.

La expresión hecho dado tiene dos significados. Es una condición que no se puede cambiar, pero es también algo que nos ha sido concedido. Cuando decimos SI, los hechos dados de la vida de pronto se revelan domo dones, los medios hábiles para la evolución. Los hechos dados son implacables, pero también son ricos en sabiduría. Solo entre semejantes condiciones severas y desafiantes podríamos evolucionar. Los hechos dados de la vida son dones porque son los ingredientes del carácter, la profundidad y la compasión.

Estos son  ejemplos de las paradojas que podemos aceptar alegremente cuando reconocemos el valor de los hechos dados de la vida:

Aunque todo cambia y acaba, las cosas se renuevan y pasan por ciclos que fomentan evolución.

Aunque las cosas no siempre suceden como las habíamos planeado, a veces sentimos que hay un plan mayor, a través de la sincronicidad, que abre posibilidades asombrosas.

Aunque la vida no siempre es justa, algo dentro de nosotros permanece comprometido con la justicia y rehúsa a ser injusto o vengativo.

Aunque el dolor forma parte de la vida, tenemos maneras de afrontarlo y por ello expandimos nuestros poderes para afrontar el dolor futuro y ayudar a otros con su dolor.

Aunque la gente no es siempre amorosa y leal, nada tiene que obstaculizar que actuemos con bondad y no nos desencantemos de los demás. Ninguna acción humana puede eliminar la capacidad de amar de otro ser humano.

El amor siempre es incondicional en el sentido de que no es bloqueado o refrenado por ninguna de las condiciones de la existencia. Ni los cambios, los finales, los planes alterados, la injusticia, el sufrimiento, la deslealtad, la falta de amor... nos pueden impedir que amemos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Signos Zodiacales y Símbolos

Extraído del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady

Los signos del Zodíaco y las cosas, personas y lugares que simbolizan:

ARIES
Los cuchillos y otros objetos afilados, el desierto, el carnero, los bomberos, los soldados, el amanecer, las batallas, Moisés, el fuego, las cerillas, los mecheros, el karate y demás artes marciales, la dirección Este, la primavera, el número 1.

TAURO
Los jardines, Buda, el toro, los escultores, los banqueros, el dinero, la tierra las hojas, los cantantes y compositores de canciones, las inversiones, las carteras, los depósitos bancarios, las poltronas, cualquier materia suave (como el terciopelo o la seda, el número 2.

GÉMINIS
El viento, los automóviles, los periódicos y los periodistas, los libros, los pájaros, las señales de tránsito, los hermanos gemelos, los relojes de pulsera, el material de escritura, las bibliotecas, los timadores, los terapeutas de la respiración, los logopedas, los escritores, el número 3.

CÁNCER
Los lagos, las madres, los recipientes para líquidos, el hogar, los productos lácteos, los barcos, los cocineros, la comida, los historiadores, los marineros, los restaurantes, los campesinos, la dirección Norte, las charcas, el verano, el número 4.

LEO
Los actores, los teatros, las coronas, la televisión, los juegos, los niños, el sol, las vacaciones, las fiestas, el cine, los reyes, los tronos, los regalos, las diversiones, la lotería, todas las cosas con encanto, los días festivos, el número 5.-

VIRGO
Los alimentos sanos, los médicos, las enfermeras, los nutricionistas, las listas de cosas, cualquier programa que instaure el orden, el trabajo organizado, el jabón, las vírgenes, el trigo, los elementos de limpieza, las recetas, los animales pequeños, las tareas domésticas, el trabajo rutinario, las pruebas, el número 6.

LIBRA
Los jueces, los tribunales, la dirección Oeste, los socios, los contratos, los diseñadores de moda de otoño, el color, la armonía, las balanzas, la ropa elegante, los marchantes de arte, las bodas, todas las cosas bellas y refinadas, la mediación y los mediadores, los objetos que están en equilibrio, el número 7.

ESCORPIO
Las cosas ocultas, los lugares oscuros, los secretos, los investigadores, los tornados, la muerte, los funerales, los seguros, las armas nucleares, el hielo, los psiquiatras, los préstamos, la basura, los enredos sexuales, la mafia, los patólogos, los callejones oscuros, las ciencias ocultas, el número 8.

SAGITARIO
Los caballos, el juego, las montañas, los viajes, los agentes de viaje, los deportes, los profesores universitarios, el clero, la ley, los abogados, los asuntos jurídicos, las universidades, las publicaciones, las flechas, los rituales religiosos, el espacio, todo lo relacionado con la expansión, la suerte, el futuro, el numero 9.

CAPRICORNIO
El padre, las figuras de autoridad, los mayores, las personas sabias, los relojes de caja, la dirección Sur, el invierno, las licencias, el Gobierno y los funcionarios gubernamentales, los presidentes y directores de empresa, los calendarios, los límites, los cimientos, los grandes negocios, las recompensas de reconocimiento, los objetos antiguos, el número 10.

ACUARIO
Los aviones, los ordenadores, la astrología, la política, el trabajo voluntario, Internet, las causas, las ideas revolucionarias, las nuevas tecnologías, el genio, los inventores, la rebelión, el trabajo en equipo, los grupos de mentalidad afín, los médicos holísticos, la tecnología espacial, el número 11.

PISCIS
Los océanos, las ballenas y los delfines, la anestesia, el alcohol, las drogas, los sueños, las capacidades y experiencias psíquicas, las cárceles, los hospitales, los mártires, los músicos, el ballet y los bailarines, las adicciones y los adictos, los lugares de retiro, las ilusiones, los enemigos secretos, el número 12.