Mostrando las entradas con la etiqueta sinastría. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sinastría. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de mayo de 2014

El Concepto de Compatibilidad

El siguiente es un texto de Stephen Arroyo.


Quiero definir qué quiero decir con el término “compatibilidad”.

El vocablo deriva del latin cum passus, que significa “pasear con” o “pasear juntos”. Es una palabra dinámica que significa que nos movemos juntos, paseamos junto con otra persona. También debo mencionar que un vocablo latino posterior, compati, vino a significar “compadecer”. De allí que un significado secundario de la palabra sea un estado en el que la energía armoniosa con otra persona tiene eco. Y tengan a bien advertir el parecido de estas palabras con nuestro vocablo compasión. En consecuencia, ¿qué tenemos implícito en la palabra “compatibilidad”? ¿Usar a otra persona? No. ¿Extraer goce de la otra persona? No. ¿Encontrar en la otra persona a alguien que esté siempre de acuerdo con nosotros y nos sirva? No. El significado puede resumirse como: un estado del ser en el que fluimos con alguien, moviéndonos juntos mutua y armoniosamente, mientras mantenemos algún grado de simpatía hacia la naturaleza de la otra persona y la dirección corriente del movimiento.

Una cosa acerca de las relaciones que ustedes deben tener especialmente presente, si su labor es la de aconsejar, es la importancia de definir el alcance de la relación en estudio. No debemos hablar de relaciones con demasiada amplitud ni formular conjeturas sin respaldo acerca de las intenciones de alguna persona en una relación dada. En otras palabras, ¿qué clase de relación quiere la persona en una situación particular? Si no definen eso, es posible que siempre traten de relacionar la personalidad integral de ustedes con la personalidad integral de la otra persona (incluso inconscientemente). Y si hacen esto, tal vez les sea imposible estar con alguien durante muy largo tiempo. Definiendo aquello detrás de lo cual ustedes están en una relación dada, ya sea una relación amorosa, sexual, comercial o lo que fuera, entonces, de inmediato, por el punto de vista de un comparación de mapas sabrán que ciertos factores astrológicos serán especialmente cruciales. Definiendo el alcance de la relación y qué límites son apropiados, podrán usar sólo algunos de los factores astrológicos de modo más determinado, sin perderse ni dispersarse en los infinitos pormenores del mapa.

Una cosa que aprendí al realizar muchos centenares de comparaciones de mapas y de mi propia experiencia personal en cuanto a relaciones es: ¡tienen que asumir riesgos! Jamás “lo resolverán todo”. Aunque uno sea un gran astrólogo, con un fantástico dominio del arte, empero no tendrá el conocimiento último solamente mediante el análisis. El conocimiento más profundo de una relación de nuestra vida no llegará hasta que nos entreguemos a ella sin reservas. Entonces el mapa se abrirá realmente, entonces la comparación nos dará muchísimo. No nos llevará demasiado lejos aproximarnos a una relación nosotros solos, personalmente, sólo desde una distancia cauta y de estudio, y manejando su experiencia mediante nuestras ecuaciones astrológicas por adelantado. Evidentemente, incluso al comienzo de una relación, una comparación de mapas puede decirnos muchas cosas feas, pero somos tan motivados por cosas inconscientes –algunas personas dirían que por el karma- que no lo vemos todo. A menudo, no queremos verlo, y en otros casos no podemos verlo hasta que el tiempo está maduro. No hay modo de conocer de inmedito toda esa sustancia que está muy profundamente,y antes de que estemos listos para experimentarla. Estoy seguro de que muchos de nosotros hemos visto astrólogos que tratan febrilmente de resolver todos los pormenores latentes de una nueva relación potencial sin brindarse para nada a ella (y, de esa manera, arriesgando algún perjuicio). Y cuando terminaron de cavilar al respecto, ¡tal vez la persona se marchó!

El místico persa Rumi escribió: “El amor es el astrolabio de Dios”. Esa es una cita que realmente me gusta. Piensen en ella… a través del amor podrán ver más acerca de los misterios de Dios, más acerca de la realidad cósmica o más acerca de la ley divina, o como quieran llamar a esto. A través del amor, dice Rumi, podrán experimentar algo de estas realidades últimas, no a través de un análisis interminable. No podrán explicar el amor. Es un misterio divino. La astrología es mejor en su explicación de “seguir juntos” que en su explicación del “amor”.

Al investigar el tema de la compatibilidad, en especial al hacerlo mediante el establecimiento de ciertas reglas de la interpretación de mapas, es necesaria muchísima cautela. Cada astrólogo tendrá su propia tendencia, basada en sus particulares gustos, en su experiencia y en su afinidad. No hay modo de que puedan evitar eso.

Asimismo, cuando hablamos de compatiblidad, tenemos que hablar de los diversos niveles de compatibilidad. En toda comparación completa de mapas, aunque nunca ví que esto se mencionara específicamente en ningún libro sobre sinastrías, tenemos que reconocer qué niveles de trueque de energías son más importantes para las personas particularmente involucradas. Aunque las siguientes verdades son evidentes, con frecuencia se las pasa por alto: la compatibilidad sexual es importantísima para las personas especialmente sexuales; la compatibilidad emocional es especialmente importante para las personas particularmente emocionales, como los tipos de agua o los tipos lunares. La compatibilidad mental es importantísima para quienes son especialmente mercurianos, con un Mercurio fuertemente ubicado o con un énfasis potente en Geminis o Virgo. Otro ejemplo sería un tipo venusino de persona con fuerte énfasis sobre Libra o Tauro; este tipo de persona necesita energías compatibles de Venus con otra persona más que energía compatible de Marte o Mercurio, y Venus en cuadratura con Venus entre los dos mapas, por ejemplo, sería mucho más problemático para esa persona de lo que podría serlo para una clase diferente de persona. Sí, estas son observaciones evidentes pero ¿con frecuencia no tendemos a suponer: “Caramba, todo el mundo es realmente como yo; como yo soy de este modo, aquella persona deberá parecerse a eso también”? Quizás neguemos que pensamos así conscientemente, pero con frecuencia esa clase de suposición o tendencia está muy arraigada.

Lo que es la vida misma para una persona puede carecer completamente de interés o importancia para la otra; es por eso que cualquier comparación de mapas debe empezar, en primer lugar, con la evaluación de los mapas por separado.

Luego de realizar tantas comparaciones, se me ocurrió que se pueden clasificar las relaciones íntimas de diversos modos, y cada una tiene sus indicadores astrológicos. Para realizar la labor en la que se brinda consejo, tal vez sea útil categorizar la relación que se está considerando (al menos en nuestra propia mente) a fin de aclarar qué está sintiendo esa persona.

La persona de tipo Uno es ésta: “Me gustas (te amo) pero muchas cosas tuyas no me gustan”. Esto equivale a decir que el centro, el yo, está muy bien, pero lo periférico no. Traducido a lenguaje astrológico, puede haber algunos aspectos muy agradables Sol, Luna, Ascendente, y tal vez Jupiter o Venus también, algo muy positivo que revela un aprecio recíproco, pero también están todos estos pequeños aspectos irritantes de los dos mapas, como Marte en cuadratura con la Luna, Mercurio en cuadratura con Saturno, etc. En un caso como éste, es probable que uno no deba tratar de vivir con esa persona.

La persona de tipo Dos es ésta: “Me gustan (amo) muchas cosas referidas a ti, pero realmente, tú no me gustas, no te amo”. Desde luego, esto llega a ser muy apabullante cuando finalmente se descubre, después de haber mantenido con alguien una relación durante mucho tiempo. Raras veces las personas admiten esto a los demás; ni siquiera lo hacen consigo mismas; pero, en realidad, esto es muy común, en especial en esas relaciones de conveniencia sexual, o de manejo sexual de la otra parte, en las que concretamente a uno le gusta el cuerpo, o el modo de ser, o la manera de gastar dinero en uno, por parte de la otra persona, pero en lo concreto, a uno no le gusta. Esta clase de situacion la afrontan también a menudo las personas de tipo mercuriano, que se interesan fácilmente por lo periférico de una persona hasta que, a su tiempo, se aburren y descubren que la persona en sí ya no les atrae para nada. Sabemos que se produjo esta clase de relación cuando de repente alguien que nos amó largo tiempo nos grita: “Estoy tan hastiada de ti!” Astrológicamente, en esta clase de relaciones encontramos numerosas incompatibilidades entre Sol, Luna y/o Ascendente, aunque numerosos factores menos centrales tal vez armonicen muy bien.

La persona de tipo Tres es sencilla: “No me gustas ni me gustan muchas cosas tuyas”. Evidentemente, uno no quiere mayores tratos con esa persona. El lenguaje astrológico revelará inevitablemente, en esta clase de comparación, muchas tensiones y muchos conflictos evidentes, o algunos aspectos extremadamente inmediatos que abarcan a Saturno o Plutón; o tal vez uno tenga a ambos.

La persona de tipo Cuatro es rarísima, y aunque la astrología reflejará semejante compatibilidad si uno tiene tal relación, en realidad no la explicará por completo. La persona de tipo Cuatro es ésta: “Me gustas (te amo) Y me gustan (amo) muchas cosas tuyas”. En estos casos, tenemos el centro y la totalidad; tenemos dos sistemas de relación, enteramente solares. No digo que esas personas estén de acuerdo en todas las minucias; invariablemente, hay diferencias, pero esas dos totalidades se funden con una especie de magia extraordinaria. La comparación de los mapas reflejará inevitablemente muchísima corriente de energía positiva y armoniosa, pero es el único modo de que esas dos personas interactúen y “marchen juntas” por la vida,lo cual hace que todo funcione. Y yo diría que nadie podría predecir semejante resultado valiéndose solamente de un estudio de comparación. En la vida hay factores mayores que tienden a ser inexplicables, como el karma, la magia, el dharma, un sentido del deber, un sentido de misión, etc. Debe ser por esto que es más fácil predecir en la vida las cosas difíciles que predecir las cosas verdaderamente extraordinarias, grandes y bellas.


Por eso, como dije, la principal razón de que haya mencionado estos cuatro tipos es que, al brindar consejo, puede ser de utilidad obtener bastante información del cliente para que podamos evaluar qué clase de relación es. Por ejemplo, ¿a la otra persona realmente le gustan algunas cosas respecto de su pareja, pero sin embargo, es descuidado el yo real del individuo? Si podemos categorizar cosas como esa, ello nos da alguna base como para apoyarnos en lo que a menudo es utilísimo para que obtengamos una dirección. En realidad, preguntas como esa logran, a veces, que la persona ponga de inmediato todas sus frustraciones al descubierto; es como si se abriera una puerta trampa y cayera a través de ella. Entonces, ustedes tendrán muchísimo trabajo por hacer!!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Establecer marcos de referencia más amplios para las cartas individuales

Fragmento del libro "La Práctica de la Astrología", de Dane Rudhyar

Ningún individuo existe en el vacío. Está relacionado con otros individuos, con grupos de diversas clases, con grandes colectividades de hombres organizados en sociedades, naciones, agrupaciones culturales y religiosas. Es uno con la humanidad, está enraizado con ella. Es un átomo de conciencia en el vasto océano de la inteligencia, de donde nacen las irradiaciones de luz que se transforman en toda una grandiosa cohorte de estrellas, cuando las olas de este océano vienen a romper en las playas de nuestro mundo de espacio y tiempo. ¿Cómo podría estar el destino del individuo separado de la gran trama de los destinos universales? ¿Cómo podría el fugaz momento de su primer saludo al universo -su llanto al nacer- permanecer aislado de los ciclos universales que, sin tregua, se suceden en el tiempo? Al igual que cada fuerza y cada masa se interrelacionan con las otras fuerzas y las otras masas, así también la individualidad de un hombre se interrelaciona con las demás unidades individuales de conciencia. No puede haber separación, ni siquiera donde haya aislamiento temporal.

Quizá contemplamos las formas coloreadas del tapiz del ser y admiramos los diminutos hilos rizados que componen estas formas, pero no somos capaces de ver que estos hilos son unidades concretas entretejidas, enlazadas en la trama del universo.

El astrólogo de mente filosófica ha reconocido siempre estas verdades y muchos han buscado la manera de descubrir métodos para concretarlas en la práctica astrológica. En la actualidad se presta bastante atención a la comparación de cartas pertenecientes a personas de la misma familia o que pretenden unir sus vidas con fines privados o públicos. Se estudia la «herencia astrológica» para intentar demostrar cómo las cartas natales de hijos, padres y antecesores más lejanos presentan unos patrones similares, y el campo que se ha abierto con tales estudios es amplio y está aún casi sin explorar. Quizá sea posible de esta forma aislar ciertos factores que sirvan para definir las características típicas de una familia; especialmente en familias que presentan una constante histórica de marcada individualidad a través de varias generaciones de personalidades importantes. El estudio de familias reales o aristocráticas, en las que ciertos rasgos culturales se conservan durante un tiempo (por ejemplo, la familia Bach), revelaría, sin duda, un gran número de factores importantes. Nos preguntamos si los astrólogos chinos habrán realizado un estudio de este tipo con la familia de Confucio, descendientes por línea directa de aquél que aún permanece vivo tras más de setenta generaciones.

Otro campo de estudio abarca las correlaciones entre las cartas natales de personas que han sido socios o compañeros, o que se han sucedido el uno al otro en alguna empresa pública de gran envergadura. Se han analizado las cartas de aquellos que firmaron la Declaración de Independencia y de los presidentes americanos, obteniéndose algunos datos interesantes. Al estudiante de astrología le resulta más familiar y más práctica la comparación de cartas entre personas que van a contraer matrimonio o que van a asociarse de cara a negocios comunes. Todo astrólogo ha tenido que responder alguna vez a la pregunta de algún amigo o cliente sobre si tal y cuál persona harían una «buena pareja». Para ello no sólo se deben analizar ciertos elementos de la carta natal, sino también contar con la valiosa ayuda de una carta horaria y, a ser posible, de un estudio del patrón celeste para el día del primer encuentro o del primer contacto personal significativo.

Los factores a considerar ante el planteamiento de un matrimonio o una sociedad pueden reunirse en una pregunta al consultante: ¿Cuál es el propósito de su relación? Algunas veces es dificil contestar a esta pregunta, especialmente cuando se trata de amor y matrimonio. Pero la respuesta puede ser muy reveladora, si es sincera, ya que siempre es un factor necesario para el juicio astrológico.

Si el propósito del consultante fuera simplemente «ser feliz», se podría tomar a ciertas interrelaciones entre las dos cartas como índice de que el propósito puede lograrse fácilmente, siempre que las cartas natales de ambos, las progresiones, los tránsitos y las indicaciones horarias coincidan a su vez sobre este punto. Pero también puede que el consultante busque una unión de carácter más excitante, creativo o regenerativo. Quizás el mismo consultante lo establezca así; o quizá sea el astrólogo quien perciba que, bajo unas afirmaciones o metas más convencionales, hay un propósito más profundo. En este caso se debe buscar otra clase de relación astrológica entre las dos cartas, una relación que no excluya el conflicto, la crisis o la oposición entre puntos de vista complementarios. Una relación personal fácil y tranquila puede ser sinónimo de adormecimiento espiritual, y si el individuo busca una más plena realización como alma y mente creativa, ¿no debería advertírsele de los posibles resultados deuna relación en que aparecen ciertos elementos contrarios a su propósito, aunque favorecerían una unión de tipo más banal?

Con esto queremos indicar que la astrología debe siempre incluir el factor del propósito individual, así como la función dentro del conjunto total. Una carta natal es en esencia una «declaración de propósito», el propósito de Dios, podríamos decir, al crear las condiciones del nacimiento y al alma que va a encontrarse con ellas. También es la declaración de cuál debería ser la meta del individuo en la vida de acuerdo con la Idea creativa de la Mente universal. En el caso de la carta horaria, ésta es una declaración de la solución, expresada simbólicamente, que la inteligencia universal da como respuesta a la necesidad vital de un individuo, siempre en términos de su propósito esencial.

Cuando el astrólogo va a aconsejar a su cliente sobre una asociación de cualquier clase, basándose en una comparación de  cartas natales, debe analizar en primer lugar cuál es el propósito del destino individual del cliente, o sea, su carta natal. Debería, además, averiguar hasta qué punto el cliente comprende su propósito básico, y cuáles son sus pretensiones conscientes en el caso particular de que se trate. Aconsejar astrológicamente, no significa mirar una o dos cartas y transmitir lo que uno ve, así sin más. Significa ayudar al cliente a comprender cómo puede alcanzar el verdadero propósito de su destino. Y la forma de hacerlo no es siempre a través de la felicidad convencional.

sábado, 18 de octubre de 2008

Sinastría: Acerca de los Vínculos

La Astrología nos enseña que nos vinculamos para conocer nuestras energías. Desde esta concepción, encontramos tres modos de vincularnos, dependiendo del grado de proyección que incluyan nuestras relaciones.

Cuando nos vinculamos proyectando no vemos al otro tal como el otro realmente es. Lo vemos en base a lo que necesitamos ver para satisfacer nuestras expectativas y necesidades. Entonces proyectamos cualidades, deseos o sentimientos nuestros en el otro, que luego le atribuímos. Así establecemos vínculos simbióticos.

Llega un momento en el que descubrimos que los vínculos nos ofrecen un campo de intercambio y complementación. En este punto tenemos que aprender a ir soltando las proyecciones. Ingresamos así en una etapa alquímica en la que nos hacemos cargo de transformar concientemente nuestra manera de relacionarnos. Se trata de un proceso de limpieza de las proyecciones que se convertirá en un entrenamiento en el terreno de lo vincular.

Como resultado de esta ejercitación conciente y persistente, pasamos a una etapa en la que comenzamos a ver al otro tal como en realidad es. Recién en este momento estamos en condiciones de vincularnos desapegadamente, considerando al otro como un verdadero complementario.

Una vez que comprendamos estos tres modos que nos informan acerca de la dinámica energética de lo vincular, reconoceremos cuál es nuestra manera de hacer encuentro, pudiendo modificarla para que nuestros vínculos puedan ser sanados. La idea es que prevalezca la unión, la complementación y la interdependencia, en lugar de la separación, el antagonismo y la dependencia.

De esto se trata la recta relación entre los seres humanos.

Esta concepción es válida para todo tipo de vínculos. Mediante la creativa modalidad vincular que busca el desapego, podrán ser construídos y sostenidos vínculos sanos, evitando o disminuyendo las situaciones que incluyen luchas de poder, control y manipulación.

Visualicemos un jardín: algunas plantas crecen tanto que se doblan y es necesario colocarles un tutor para sostenerlas y darles un punto de apoyo. Este tutor permanece a su lado sin interferir en su crecimiento ni controlarlo.

De la misma manera, en el encuentro con el otro la función del ser humano es la de acompañar, sostener y dar apoyo, sin interferir en su crecimiento, sin dominar o someterse perdiendo el contacto con su verdadera potencia, esa que sólo se descubre al hallar el justo equilibrio entre la impotencia y la omnipotencia. Este es el concepto de poder como recurso interno.

Vincularnos significa, simplemente, caminar junto al otro, estar a su lado y colaborar en su proceso de evolución, creativamente, en libertad de ser y dejando ser.

sábado, 23 de febrero de 2008

Consultas de lectores del blog - El tema de hoy: Sinastría

La consulta:

He leído la nota sobre sinastría de este blog y también algunos artículos que ví en Internet, y quisiera preguntarte cómo es una sesión de sinastría. No sé si la pregunta está bien planteada, en realidad yo quisiera saber si mi novio y yo somos compatibles y me parece que la sinastría puede darnos esa información. Gracias.

La respuesta:

La Sinastría es la rama de la Astrología que estudia las relaciones humanas. Es aplicable a todo tipo de relaciones - pareja, asociados, padres/hijos, amistades- incluyendo también a las redes familiares y grupos en general.


Para determinar si dos personas son compatibles, no basta con tomar en cuenta únicamente los signos solares. Es fundamental analizar sus cartas natales en su totalidad. Dicho más claramente, es necesario realizar la sinastría completa para tener idea de cuán compatibles son dos individuos.


El punto de partida es la interpretación de la carta natal de cada persona, por separado, indagando el potencial que cada una posee para la vida de relación y descubriendo qué busca en el encuentro con el otro. Es vital reconocer que la relación que mantenemos con nosotros mismos determina el tipo de relaciones que atraemos a nuestra vida. En un sentido profundo, nos vinculamos para descubrir nuestras energías.


Una sinastría consta de los siguientes pasos:


a.- Evaluar el tipo de energía que cada persona aportará a la relación, investigando el balance de los cuatro elementos - Fuego, Tierra, Aire y Agua - de cada carta natal.


b.- Observar cómo cada persona experimenta a la otra en lo cotidiano, utilizando la técnica de transposición de casas, que ubica los planetas de la carta de una persona en las casas de la carta de la otra. Los planetas representan funciones psíquicas y las casas simbolizan las diferentes áreas de la vida.


c.- Para descubrir cuáles son los puntos de coincidencia, los de no coincidencia y/o los de antagonismo en un vínculo aplicaremos la técnica de los interaspectos, que consiste en encontrar los aspectos -relaciones angulares- que forman los planetas – incluyendo a los ejes, nodos y vertex - de una carta natal con los de la otra. Esta es la parte más analítica de una sinastría. Cabe destacar que los puntos de coincidencia generan sentimientos de unión, los puntos de no coincidencia provocan sentimientos de desacuerdo constante y los puntos de antagonismo despiertan sentimientos de desacuerdos pasajeros que podrán ser resueltos aprendiendo a integrar los opuestos.


Contamos también con dos tipos de cartas específicas para el estudio de las relaciones: la Carta Compuesta (de puntos medios) y la Carta de Relación (de Davison). Ninguna de ellas nos habla de la compatibilidad –esa información la brindan las técnicas de sinastría antes mencionadas - pero su valor radica en que muestran la matriz energética y el propósito de la relación. Al comparar alguna de estas dos cartas con cada carta natal individual obtendremos información sobre los aspectos que deberá trabajar cada persona en sí misma a través de esa relación.


Citando a Liz Greene, se comprenderá mejor la utilidad de la carta compuesta:


Debido a que la carta compuesta tiene las mismas características que una carta natal, necesitamos enfocar su interpretación de una manera similar. Una carta compuesta tiene un núcleo de identidad que representa su 'propósito' (El Sol) y un conjunto característico de necesidades y respuestas emocionales (La Luna). Tiene un modo de comunicación (Mercurio) y un conjunto distintivo de valores e ideales (Venus). Tiene un modo de expresar su voluntad y su energía (Marte). Tiene su propia forma de crecer y expandirse (Júpiter) y tiene limitaciones y mecanismos de defensa innatos (Saturno). Tiene una vulnerabilidad específica a lo colectivo correspondiente a los patrones de trasfondo colectivo de la relación (Quirón). Refleja ciertos ideales colectivos que luchan por el cambio y el progreso (Urano). Tiene aspiraciones innatas que reflejan ciertas fantasías colectivas (Neptuno). Posee un instinto de supervivencia de base que respalda la continuidad de la relación pero que también puede ser destructiva, si la relación tiene problemas (Plutón). Tiene una imagen o un rol que desempeñar ante los ojos de la sociedad (MC), y tiene una 'personalidad' que se expresará por si misma de cierta forma característica en el mundo (Ascendente). Los signos en una carta compuesta describen el material básico o 'temperamento' del cual está hecha la relación; los planetas describen las energías que aporta la motivación, y las casas describen las esferas de la vida a través de las cuales se expresan los planetas. Todo esto es Astrología básica, y no es menos aplicable a la carta compuesta que a la carta natal individual.
Las cartas compuestas tienen sus propias leyes y energías, y estas no tienen nada que ver con que si estamos "bien emparejados" con alguien.
La carta compuesta nos dice que, "si tu eliges entrar en esta relación, aquí está su significado y su patrón de destino. Esto es de lo que está hecha y para qué".
Si queremos tener el sentido de si el significado y destino nos van a hacer sentir bien o no, tenemos que comparar la carta compuesta con la natal.


Finalmente, recordemos que una “buena” sinastría no garantiza que una relación sea duradera. La calidad de una relación no implica duración ni depende de ella: la relación puede terminar cuando se ha cumplido el propósito evolutivo del encuentro entre dos seres.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Astrologia y las Relaciones Humanas

La astrología, entre sus múltiples aplicaciones, permite efectuar el estudio de las relaciones humanas. Estamos hablando de lo que se denomina Sinastría.

Toda relación puede ser objeto de estudio e interpretación mediante las técnicas astrológicas de Sinastría. Estas permiten conocer los puntos de armonía y/o de conflicto que pueden existir entre dos individuos, con el fin de mejorar la calidad de vida de la relación mediante el empleo de la conciencia y de la voluntad.

Cabe destacar que es imprescindible haber investigado las cartas natales de cada integrante de la relación. Luego se aplicarán otras técnicas de sinastría, consistentes en verificar cómo los planetas de la carta de una persona aspectan a los planetas de la carta de la otra, así como también la técnica de transposición de casas, ubicando los planetas de cada una de las cartas en las casas de la otra, para observar el impacto que los mismos provocan.

En mi experiencia, la carta compuesta es la herramienta que arroja luz para interpretar el para qué de una relación determinada. Mediante la comprensión de lo que simbolizan las casas de la carta compuesta, podremos introducirnos en el tema. En otro artículo me ocuparé de hablar del significado de los planetas en la carta compuesta.

El significado de las casas de una carta compuesta es muy similar al que aplicamos a una carta natal individual, pero teniendo en cuenta que estamos hablando de un nuevo “individuo” constituído por la relación y no de las personas que la constituyen.

Una breve reseña de la simbología de las casas de la carta compuesta mostrará mejor lo que pretendo transmitir:

CASA 1 COMPUESTA: Simboliza la "persona" de la relación y la impresión que la misma causa en los demás. Indica la impresión que provoca (más que lo que realmente la relación es).

CASA 2 COMPUESTA: Relacionada con aquello que ambas personas valoran y que es valioso para su relación, siendo aplicable en dos niveles: sistema de valores compartidos y compatibles (o no) como también las finanzas y bienes en común.

CASA 3 COMPUESTA: Muestra las modalidades de comunicación de la relación como también las dificultades para una comunicación fluida.

CASA 4 COMPUESTA: Aquí vemos las raíces de la relación, sus bases más profundas, que indican el grado de compatibilidad emocional. Cómo la relación toma forma. En lo más externo, simbolizaría el hogar de la relación.

CASA 5 COMPUESTA: Permite apreciar el vínculo que la relación posee con el placer y la capacidad de disfrutar. También puede hablar de los hijos (si se trata de un vínculo de pareja) y las creaciones en general.

CASA 6 COMPUESTA: Esta casa puede simbolizar los obstáculos reales y los deberes que la relación deberá afrontar y cumplir. También los hábitos de la vida en común.

CASA 7 COMPUESTA: Se puede apreciar en esta casa el grado de encuentro y complementación que puede desarrollar la relación.

CASA 8 COMPUESTA: En una carta compuesta es difícil distinguir entre las casas 2 y 8, porque estamos interpretando la carta de una relación. No obstante, la 8 pueda referirse a las finanzas y propiedades de otras personas, es decir, personas ajenas a la relación. También podremos encontrar en esta casa los conflictos y los procesos de transformación de la relación.

CASA 9 COMPUESTA: Muestra la visión del mundo y de la vida que tiene la relación como también la comunicación más elevada que puede alcanzar. La compatibilidad (o no) en cuanto a creencias y filosofía de vida.

CASA 10 COMPUESTA: Esta casa es relevante, ya que indica el propósito evolutivo de la relación – en un sentido espiritual – y la reputación de la relación y sus logros – en un sentido más mundano -.

CASA 11 COMPUESTA: La casa de los deseos y aspiraciones de la relación, de los ideales compartidos, también la manera en que la relación hace amistades y se desenvuelve en actividades grupales o comunitarias.

CASA 12 COMPUESTA: Aquí podemos encontrar información no observable a simple vista sobre la relación, conductas reprimidas o inconcientes que pueden dañarla provocando situaciones que, por su carácter de inconciente, podrían generar destrucción en la relación o la disolución de la misma. En otro orden de cosas, la vinculación que la relación establece con realidades trascendentales.