jueves, 7 de mayo de 2026

Cuando el personaje devora a la persona

Cuando nos hemos dedicado durante años a desempeñar una función, corremos el riesgo de que el personaje devore a la persona real.

Con la Astrología ese es un riesgo que se encuentra siempre al acecho, ya sea que estemos aprendiendo o enseñando o en el rol de consultores.

Cuando nos dedicamos a la consultoría, en general lo hacemos con una intención muy noble: la de querer ayudar a otras personas a comprender su vida. Al menos esa es la intención desde la cual siempre he difundido este conocimiento, por eso el nombre de este blog: Astrología para Comprender la Vida.

Nuestra principal función es la interpretación de símbolos, ya que trabajamos con un sistema simbólico.

Ayudamos a quien nos solicita una sesión a encontrar una explicación para hallar sentido, significado y propósito en una experiencia determinada. O tratamos de inspirar al consultante para que eleve su vibración, desarrolle su conciencia y pueda pasar al siguiente nivel de comprensión, para mejorar su calidad de vida.

Al finalizar el día de trabajo y cerrar el consultorio, nos espera la realidad del encuentro con familiares, amigos, vecinos, o simplemente vamos caminando por la calle y aquí comienza algo muy particular: leemos y decodificamos la realidad desde la simbología astrológica.

Entonces, por ejemplo, vemos a dos personas en una esquina, en medio de un choque de autos, están discutiendo a gritos o se van a las manos – situación frecuente – y en nuestra mente aparece algo como esto: “Qué nivel de Marte!” En otra oportunidad, nuestra madre adopta el rol de víctima y nos manipula, entonces pensamos: “Claro, tiene la Luna en Piscis, como no va a funcionar en modo víctima?”.

Algún estudioso de la astrología se reconoce en estas situaciones?

Existe el riesgo – por no decir el peligro – de que la identidad se disuelva en el simbolismo al ser devorada por el rol.  Y a veces esto provoca que la propia vida se desordene.

Se desarrolla maestría en un sistema simbólico pero se puede perder la relación con los detalles de la vida simple y cotidiana.  

Sentí el impulso de escribir este artículo porque hace unos días hablando con alguien a quien no veía hace tiempo, le contaba muy entusiasmada sobre mis nuevos proyectos con la Astrología. Reconozco que me mostré algo insistente y monotemática. Entonces me preguntó: “Y sacando la Astrología, ¿cómo anda tu vida?”

Nos reímos de su pregunta pero... algo quedó haciendo ruido.

Y me hizo reflexionar exactamente en las palabras con las que inicié este escrito: cuando nos hemos dedicado durante años a desempeñar un rol, corremos el riesgo de que el personaje devore a la persona real.

La Astrología es algo maravilloso, un sistema que permite comprender la realidad para vivir de manera más conciente. Pero después de muchos años, se contraen algunos “hábitos” que podrían  no ser tan saludables si no estamos atentos y nos dejamos devorar.

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