miércoles, 3 de noviembre de 2010

Saturno y Quirón

Fragmentos extraídos del libro “Barreras y límites”, de Liz Greene.


Cuando experimentamos a Saturno, a menudo sentimos que algo nos fue negado, y en el momento en que enfrentamos esta negación debemos afrontar la problemática cuestión de si realmente nos negaron lo que queríamos o si se trata de una interpretación subjetiva. También debemos preguntarnos si la negación fue nuestra culpa o la de los demás, o si fue el resultado de una mala combinación química de temperamento intrínseco y entorno.


Si miramos a través de los cristales de Saturno, siempre podremos hallar en nuestro entorno familiar una evidencia de que alguien hizo algo malo o nos falló. Pero Saturno, como cualquier otro planeta, refleja un modo de percepción. Percibimos la falta de algo, más allá de que ese algo esté o no a nuestro alcance, y por una razón u otra no podemos reconocerlo o recibirlo, aún cuando nos lo ofrezcan. Faltaba algo en nuestra primera dieta y eso produjo algún tipo de deficiencia. Esta sensación de falta o deficiencia suele estar ligada a la experiencia de los padres y del entorno familiar. No es posible hacer caer sobre uno de los padres la acusación de ser el “culpable” en mayor medida que el otro; Saturno está feliz de buscar un culpable, o de representar ese papel, cualquiera de las dos cosas.


La experiencia de Saturno es la de que se nos niega algo, de que nos limitan, nos restringen, nos ahogan, o de que se retiene u oculta algo que necesitamos con desesperación. Esta negación o restricción también se siente como un castigo; es como si nuestra necesidad nos convirtiera en malas personas y la negación fuera una retribución justa. Nuestra necesidad es la causa de que nos echen a patadas del Edén; entonces, nos deshonran o humillan por desear algo, y luego nos castigan negándonoslo.


Dado que sentimos que nos han negado un elemento esencial a una edad muy temprana en la vida, es probable que también sintamos que nunca tuvimos la oportunidad de crecer correctamente. Nos sentimos coartados en nuestro crecimiento; nos sentimos atrofiados, más pequeños de lo normal o deformados. Igual que alguien a quien le faltan proteínas en la dieta y nunca alcanza la fuerza y el tamaño completos de crecimiento, así también podremos sentirnos como enanos, limitados, torpes, tímidos o inadecuados respecto de aquellas esferas de la vida sobre las cuales rige Saturno en la carta natal.


Pero debemos pensar con fuerza y honestidad para saber si estas cosas especiales en verdad nos fueron negadas o si nuestra experiencia subjetiva de la negación surge de la extrema importancia que tienen para nosotros. No podemos trabajar de manera creativa con las defensas de Saturno hasta que no hagamos esto. Tal vez sea necesario ir más allá de la sensación de privación externa. Es probable que debamos enfrentar la posibilidad de que nunca se nos dé adecuadamente algo tan preciado, porque no hay un ser humano que sea idéntico a nosotros y, por lo tanto, que pueda cumplir con los requisitos exactos, aunque lo intente con toda la fuerza. Aunque los demás ofrezcan este mágico ingrediente en un grado razonable, aún así es probable que tengamos la sensación de que no han sido justos con nosotros, porque nuestras expectativas y nuestros parámetros internos son demasiado elevados. En lo atinente a Saturno, no hay familia que pueda hacer las cosas bien. No hubo manera de que cualquiera de nuestros padres haya podido entregarnos el ingrediente preciso que queríamos, y es probable que debamos reconocer que el gran énfasis que depositamos en ese área de la vida indicada por Saturno de hecho refleje una propiedad de nuestra propia alma.


Cuando consideramos a Quirón desde la perspectiva de las defensas, nuevamente observamos un área de la vida o de la personalidad donde experimentamos que nos hacen sentir heridos o perjudicados. Pero en Quirón hay una cualidad diferente. Con Saturno sentimos que nos han negado algo, que han retenido algo que necesitamos desesperadamente. Esta falla o privación nos hace sentir inadecuados y, al final, nos obliga a desarrollar autosuficiencia. Con Quirón hay una sensación de algo injusto que nos hiere o humilla, algo que no merecíamos. Nos han dañado o echado a perder, de manera irrevocable. Y cuando digo “echado a perder” no lo hago en el sentido en que se emplearía esta expresión para hablar de un niño consentido por un exceso de mimos y cuidados, sino en el sentido en que se le usa en “bienes echados a perder”: la inocencia y el estado original de perfección han sido arrebatados. Hay una falla irredimible. Algo nos ha dejado lisiados y debido a esa herida debemos tomar un sendero diferente en la vida, uno que sentimos no hubiéramos elegido si nos hubieran dejado “intactos”.


Saturno está conectado con los sentimientos de deficiencia a nivel personal. Nos decimos: “Es mi culpa que me hayan privado de algo. Debe haber algo mal en mí”. O proyectamos nuestros sentimientos en determinadas personas o instituciones: “La culpa la tiene mi madre porque no me dio el suficiente afecto” o “La culpa es del gobierno, de lo contrario, yo podría encontrar trabajo”.

Con Quirón, el sentimiento de “la culpa es mía” o “la culpa es de ellos”, en verdad, no es sustentable, aunque intentemos con toda la fuerza encontrar a alguien a quien culpar; es más una sensación de que la vida es endemoniadamente injusta.

Una de las grandes diferencias entre Saturno y Quirón es que este último genera una enorme furia, que refleja impotencia frente a un cosmos cruel o indiferente. Este tipo de rabia feroz no es algo que se asocie con Saturno. El resentimiento y la envidia son saturninos, y también lo es esa clase de cinismo lento y corrosivo que infecta la confianza. En cambio Quirón dice: “La vida me ha asestado un golpe terrible y, por Dios, ahora los haré sufrir a todos ustedes”. Hay una cualidad de violencia primitiva en Quirón, la rabia del animal herido, que no es intencional ni merecida, pero que provoca un dolor incurable y agonizante.

La ubicación de Quirón en la carta natal puede decirnos muchas cosas acerca de nuestros ideales de justicia y equidad más profundamente guardados. Allí donde somos más idealistas, es probable que la vida más nos lastime. La casa y el signo de Quirón reflejan algunas de nuestras visiones más nobles sobre cómo podría ser la vida. Nuestras heridas personales están ligadas de un modo inextricable con nuestro sentido individual de lo que debería ser la justicia.


La línea de defensa más creativa de Quirón es la comprensión. Ese es el don del centauro en el mito, y es lo que empieza a aparecer en la gente que puede reconocer con qué tiene que ver en verdad todo su enojo y amargura. La búsqueda de comprensión es lo que nos acerca a muchos de nosotros a la astrología y a la psicología. Algunos creen que “la Búsqueda” en el sentido arquetípico es una búsqueda de conciencia espiritual. Pero muchos otros no piensan en esos términos, que pueden resultarles un poco abstractos. En cambio, desean con urgencia entender por qué el ser humano sufre y qué puede hacerse para aliviar dicho sufrimiento.


Esto se repite en muchas personas que se dedican al estudio de la astrología: se abocan de lleno a aprender a leer cartas natales con la esperanza de comprender la vida. Lo mismo sucede con los que se capacitan para ser consejeros y terapeutas, y están llenos de elevados ideales.


Quirón está claramente vinculado con las profesiones asistenciales, ya sea a través de la psicoterapia, la astrología o la medicina, sea ortodoxa o alternativa. Debajo de nuestro altruismo (o como sea que lo llamemos) está el dolor que sentimos, y no sólo por las heridas saturninas, que no necesariamente requieren reflexión interna o servicio a los demás. Uno puede sanar muchas de las caracteristicas de Saturno con sólo llevarse bien con él. Saturno no siempre tiene que ser psicoanalizado, en especial cuando está en signos o casas de tierra. Uno puede necesitar salir y hacer. Saturno requiere que tengamos algo de conciencia de que hay una herida; de lo contrario, podemos volvernos hacia sus defensas menos atractivas, como buscar chivos expiatorios, y entonces nunca aprenderemos a desarrollar su oro alquímico. Pero, habiendo llegado a la etapa en que se reconocen los propios sentimientos de inferioridad y envidia, la terapia puede no siempre resultar la mejor ruta para los problemas de Saturno.


Para cualquier persona con Saturno y Qirón en aspecto, la vida es una cosa seria y hay que enfocarla con mucho cuidado y con las armas en su lugar. Hay demasiada conciencia de lo difícil que es la vida y demasiada inversión en la supervivencia. Esta combinación en una carta natal excluye la superficialidad, aunque uno intente con todas sus fuerzas adoptar una actitud poco profunda o irreflexiva. Aunque la naturaleza de las defensas es diferente para cada planeta, ambos tienen una sensación de estar amenazados y un sentimiento de ser diferentes y estar excluídos. La soledad y la desconfianza son experiencias que les pertenecen a ambos, y ambos pueden reflejar una profunda falta de seguridad en uno mismo.

Por lo tanto, cualquier aspecto entre ellos sugiere el potencial de una gran profundidad y conocimiento. Se puede formar algo muy sólido y fuerte en el interior del invidivuo, porque tendrá que enfrentar ciertas experiencias que conduzcan a la reflexión y a la autoexploración. No hay nada tan eficaz como el dolor y los sentimientos de inadecuación para hacer que una persona empiece a formular preguntas importantes.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ana muy esclarecedora la forma en que abordás los temas referentes a Saturno y Quirón. Energías quizás un poco temidas, tal vez, porque no sabemos comprenderlas en su verdadera dimensión. Por eso creo que tu aporte es muy valioso porque justamente aclara muchísimo el panorama.

Un cariño muy grande

Cecilia

Ana M. Fernandez Vuono dijo...

Gracias por tu mensaje Cecilia. Pero notá que el texto no es mío. Es un fragmento del libro de Liz Greene cuyo título es "Barreras y límites".
Esto ha sido expresamente señalado debajo del título de la nota.
Un abrazo! Ana

Anónimo dijo...

Es verdad, no lo había notado. Me interesó tanto el título que empecé a leer directamente el artículo. Igualmente muchas gracias por haberlo seleccionado y publicado.

Besos

Cecilia