Entre todos los símbolos asociados a Saturno, el principal – a mi criterio – es el tiempo.
¿Cuántos de nosotros nos preguntamos para qué existe el tiempo?
Cierta vez leí en un libro de Alice Bailey que “el tiempo se nos da para que aprendamos a aprovecharlo”. Y esa frase fue iluminadora para mí, porque a partir de ese momento pude resignificar la experiencia de mi relación con el tiempo y, en consecuencia, del propósito del mismo.
Antes de continuar invito a los lectores a preguntarse cómo es su relación con el tiempo: si sienten que les falta o que les sobra, si tienen un ritmo en el que aceleran o frenan su accionar, si planifican sus pasos o siguen el impulso de su espontaneidad, si se pelean con el paso del tiempo. En fin… hay muchas otras preguntas que podrían hacerse a partir de las que aquí menciono.
Una persona que transita el ciclo de edad asociado al primer retorno de Saturno se planteará su relación con el tiempo de modo diferente de quien está en el ciclo de edad asociado a la oposición de Urano o en el retorno de Quirón o en el segundo retorno de Saturno. Algunos inclusive llegan al ciclo del retorno de Urano, ante el aumento de la expectativa de vida.
La sensación de urgencia que lleva a priorizar la resolución de determinadas cuestiones va cambiando según los ciclos de edad, porque cada ciclo nos coloca frente a aprendizajes muy diferentes. (En un próximo artículo hablaré de los ciclos de edad con mayor profundidad).
Nuestra relación con el tiempo nos despierta diferentes estados interiores: ansiedad, urgencia, desesperación, impaciencia, tedio, incertidumbre, optimismo, pesimismo, por mencionar algunos. Sin embargo, hay una clave para mantenernos en equilibrio y se relaciona con otro símbolo de Saturno: la construcción de lo propio.
Mientras estamos ocupando el tiempo en construir lo propio, -aquello que está en sintonía con lo que somos, eso que nos permite expresar nuestro ser en lo que hacemos-, sentiremos que el tiempo y nuestro accionar se mueven en una danza armoniosa en la que no hay ni aceleración ni freno.
Construir lo propio es una manera de aprender a aprovechar el tiempo, volviendo a la cita del libro de Alice Bailey.
El modo de construir dependerá de cada uno, de acuerdo a sus potenciales y a su capacidad de ponerlos en acción. El sentido que otorgamos a lo construido guarda estrecha vinculación con los ciclos de edad.
Si cada
día al levantarnos pensamos en cuánto tiempo de vida nos queda, seguramente
ordenaremos nuestra realidad con responsabilidad y compromiso. Este pensamiento
puede contribuir a hacernos más concientes de nuestra finitud para poder
priorizar, seleccionar, reciclar y concretar todas aquellas acciones que nos
conducirán a aprovechar el tiempo de la manera más luminosa y creativa con los
recursos con que contamos, tanto materiales como internos.
2 comentarios:
Maravillosa la forma en que di con el blog, en este preciso instante en el que un largo camino de aprendizaje me fue llevando por etapas, tal como describes. El tiempo lo percibo, desde que nací , como Kairós. Crono y mi persona no conectan demasiado, soy consciente que está ahí pero sinceramente no me ocupa. Sin embargo como buena pisciana me muevo en Kairós como pez en el agua... El tiempo se detiene en instantes que hacen de la vida un milagro infinito. Eso si, en esta etapa amo la soledad y los vínculos cercanos del nucleo de mi vida. Creo en la amistad eera sin necesitar frecuencia, la huella , la esencia y los encuentros fortuitos son un regalo... Pero el mayor regalo estar en ese Kairos y a ser preferible en soledad con todo lo que me da paz y plenitud en esta vida, así pasaría una eternidad. En cuanto a aportar al Mundo creo que desde que respiramos lo hacemos en casa ocasión, hacemos grandes cosas con cada acción y pensamiento. No me quita el sueño, la fama y si, quisiera aportar enorme... pero creo que lo hacemos, cada día, de forma anónima y con arte.
Gracias por tu comentario. Muy poética la forma en que describes tu vivencia. Ana
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