Mostrando las entradas con la etiqueta Linda Brady. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Linda Brady. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de marzo de 2018

El Significado de los Colores

Fragmento del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady

Nuestro universo contiene energía que emite un brillante espectro de colores. Cada color vibra en un nivel que corresponde a una parte del cuerpo y a la emoción que se aloja allí y, en consecuencia, se corresponde también con un signo del zodiaco. Los colores pueden provocar un cambio en nuestras emociones, proporcionarnos paz y serenidad, reconfortarnos el alma o impulsarnos a la acción. Los colores estimulan, electrizan,, relajan, alivian e incluso curan. Dadas nuestras asociaciones subjetivas, los colores pueden dar forma a nuestra experiencia. En la meditación, el color es un vehículo importante para potenciar y sanar nuestro mundo interior, mientras a nuestro alrededor nos ayuda a crear ambientes que nos resulten apropiados desde el punto de vista energético.

Los colores tienen, además de una importancia simbólica, un potencial emocional específico. En la siguiente tabla se detallan sus correspondientes signos del zodíaco y sus propiedades emocionales.

ROJO - ARIES 
Simboliza la voluntad, la autoafirmación, la fuerza, la ira.
Características: estimula, alegra, entusiasma y alienta; proporciona una rápida energía; es un antídoto contra la depresión; fomenta la ira constructiva; aumenta la fuerza física.

VERDE - TAURO
Simboliza el crecimiento, la primavera, el amor, la prosperidad.
Características: promueve la serenidad; aumenta el deseo de evolucionar; proporciona armonía y equilibrio interior; fomenta la prosperidad; incrementa la fertilidad.

AMARILLO - GÉMINIS   
Simboliza el estímulo intelectual, la claridad.
Características: estimula el potencial creativo; fomenta el enfoque cerebral; favorece la comunicación; potencia la comprensión; promueve el enriquecimiento educativo; aumenta la capacidad de estar libre de prejuicios.

AZUL PLATEADO - CÁNCER
Simboliza los sentimientos profundos, la calma, la serenidad.
Características: fomenta la relajación; estimula la expresión creativa; ayuda a acceder a las emociones; calma la ira y la agitación; protege de las influencias emocionales negativas.

DORADO - LEO
Simboliza las verdaderas relaciones desde el corazón.
Características: crea confianza en uno mismo; desarrolla el amor y el respeto por uno mismo; proporciona cálidas relaciones con los demás; estimula el coraje.

NARANJA - VIRGO
Simboliza: la curación, la energía.
Características: produce una sensación de bienestar; reduce la depresión; disminuye los miedos; aumenta la curación física cuando las emociones han creado dolor; inspira confianza en uno mismo.

ROSA - LIBRA
Simboliza el equilibrio, la armonía y la cooperación.
Características: fomenta la cooperación; favorece la comprensión en nuestras relaciones; estimula la creatividad; crea una atmósfera de refinamiento; aumenta la armonía y el equilibrio.

ROJO OSCURO - ESCORPIO
Simboliza la fuerza, la sexualidad, la pasión.
Características: libera los antiguos miedos kármicos; fomenta la intensidad; potencia la pasión sexual; aumenta la determinación y el impulso; proporciona un incremento de energía duradera.

PÚRPURA - SAGITARIO
Simboliza la experiencia trascendental.
Características: aumenta la expansión filosófica; potencia la conciencia espiritual; propicia un aumento de la intuición; aumenta la comunicación con el alma; fomenta el optimismo.

MARRÓN - CAPRICORNIO
Simboliza el pragmatismo y la fiabilidad.
Características: favorece la concentración en la realidad, fomenta la disciplina y la responsabilidad; mantiene el foco puesto en los objetivos; promueve la conexión con el cuerpo para que tenga lugar la curación.

AZUL ELÉCTRICO - ACUARIO
Simboliza la individualidad y la originalidad.
Características: fomenta la unicidad; estimula la necesidad de humanismo; favorece la innovación; potencia la capacidad de estar libre de prejuicios; fomenta la racionalidad.

LAVANDA - PISCIS
Simboliza el espíritu, la conexión con Dios.
Características: aumenta la conciencia espiritual; fomenta la armonización con niveles de conciencia superiores; limpia los canales psíquicos; favorece el perdón; promueve la comunicación con el alma; crea estados meditativos que fomentan el descanso y la curación.

jueves, 1 de marzo de 2018

Signos Zodiacales y Símbolos

Extraído del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady

Los signos del Zodíaco y las cosas, personas y lugares que simbolizan:

ARIES
Los cuchillos y otros objetos afilados, el desierto, el carnero, los bomberos, los soldados, el amanecer, las batallas, Moisés, el fuego, las cerillas, los mecheros, el karate y demás artes marciales, la dirección Este, la primavera, el número 1.

TAURO
Los jardines, Buda, el toro, los escultores, los banqueros, el dinero, la tierra las hojas, los cantantes y compositores de canciones, las inversiones, las carteras, los depósitos bancarios, las poltronas, cualquier materia suave (como el terciopelo o la seda, el número 2.

GÉMINIS
El viento, los automóviles, los periódicos y los periodistas, los libros, los pájaros, las señales de tránsito, los hermanos gemelos, los relojes de pulsera, el material de escritura, las bibliotecas, los timadores, los terapeutas de la respiración, los logopedas, los escritores, el número 3.

CÁNCER
Los lagos, las madres, los recipientes para líquidos, el hogar, los productos lácteos, los barcos, los cocineros, la comida, los historiadores, los marineros, los restaurantes, los campesinos, la dirección Norte, las charcas, el verano, el número 4.

LEO
Los actores, los teatros, las coronas, la televisión, los juegos, los niños, el sol, las vacaciones, las fiestas, el cine, los reyes, los tronos, los regalos, las diversiones, la lotería, todas las cosas con encanto, los días festivos, el número 5.-

VIRGO
Los alimentos sanos, los médicos, las enfermeras, los nutricionistas, las listas de cosas, cualquier programa que instaure el orden, el trabajo organizado, el jabón, las vírgenes, el trigo, los elementos de limpieza, las recetas, los animales pequeños, las tareas domésticas, el trabajo rutinario, las pruebas, el número 6.

LIBRA
Los jueces, los tribunales, la dirección Oeste, los socios, los contratos, los diseñadores de moda de otoño, el color, la armonía, las balanzas, la ropa elegante, los marchantes de arte, las bodas, todas las cosas bellas y refinadas, la mediación y los mediadores, los objetos que están en equilibrio, el número 7.

ESCORPIO
Las cosas ocultas, los lugares oscuros, los secretos, los investigadores, los tornados, la muerte, los funerales, los seguros, las armas nucleares, el hielo, los psiquiatras, los préstamos, la basura, los enredos sexuales, la mafia, los patólogos, los callejones oscuros, las ciencias ocultas, el número 8.

SAGITARIO
Los caballos, el juego, las montañas, los viajes, los agentes de viaje, los deportes, los profesores universitarios, el clero, la ley, los abogados, los asuntos jurídicos, las universidades, las publicaciones, las flechas, los rituales religiosos, el espacio, todo lo relacionado con la expansión, la suerte, el futuro, el numero 9.

CAPRICORNIO
El padre, las figuras de autoridad, los mayores, las personas sabias, los relojes de caja, la dirección Sur, el invierno, las licencias, el Gobierno y los funcionarios gubernamentales, los presidentes y directores de empresa, los calendarios, los límites, los cimientos, los grandes negocios, las recompensas de reconocimiento, los objetos antiguos, el número 10.

ACUARIO
Los aviones, los ordenadores, la astrología, la política, el trabajo voluntario, Internet, las causas, las ideas revolucionarias, las nuevas tecnologías, el genio, los inventores, la rebelión, el trabajo en equipo, los grupos de mentalidad afín, los médicos holísticos, la tecnología espacial, el número 11.

PISCIS
Los océanos, las ballenas y los delfines, la anestesia, el alcohol, las drogas, los sueños, las capacidades y experiencias psíquicas, las cárceles, los hospitales, los mártires, los músicos, el ballet y los bailarines, las adicciones y los adictos, los lugares de retiro, las ilusiones, los enemigos secretos, el número 12.

domingo, 25 de febrero de 2018

Recoger Información Personal por medio de los Sueños

Fragmentos extraídos del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady

Analizar los sueños puede ser una experiencia iluminadora que nos ofrece un profundo nivel de comprensión, siempre y cuando sepamos interpretar los símbolos que nos brinda nuestro inconsciente. Son muy abundantes las teorías y los libros acerca de los sueños, pero mi punto de vista es sencillo: al igual que Jung, creo que en nuestros sueños todo es un reflejo de nosotros mismos. También creo que existe una correlación entre la simbología onírica y los símbolos astrológicos. El empleo de ambos nos proporciona una cantidad inmensa de datos importantes. Antes de ver cómo funciona este análisis, nos detendremos a estudiar algunas estructuras simbólicas.

Las casas son un símbolo onírico muy común. Aparecen divididas en varias plantas: el sótano puede representar lo que nos resulta desconocido -nuestro inconsciente-; el primer piso puede ser nuestro yo o nuestra personalidad, y el desván, nuestro lado espiritual. Las casas también pueden interpretarse como una oportunidad de situar el sueño en un contexto temporal: las casas viejas suelen simbolizar recuerdos del pasado, al igual que las casas que en el sueño percibimos como nuestras pero que en realidad no son de nuestra propiedad. Las diversas partes de una casa y su entorno también son importantes y se corresponden con características astrológicas concretas. La siguiente lista te dará una idea de la correspondencia entre las partes de una casa y los signos del zodiaco:

Aries: la entrada, el recibidor, una antesala, una sala de recepción.
Tauro: el jardín, los muebles.
Géminis: el pasillo, el teléfono, el garaje.
Cáncer: la cocina, la sala de estar, los grifos del agua.
Leo: la habitación de los niños, el cuarto de juegos, el cuarto de la televisión.
Virgo: el cuarto de baño, la ducha, el lavadero.
Libra: los objetos artísticos o decorativos, el salón.
Escorpio: el sistema séptico, el inodoro.
Sagitario: el balcón, la terraza, la biblioteca, el desván.
Capricornio: el comedor, el tejado, el despacho.
Acuario: la instalación y los aparatos eléctricos, ordenadores.
Piscis: el sistema de tuberías.

A continuación se mencionan algunos ejemplos del tipo de información que podemos extraer de nuestros sueños:

  • Capacidades que tuvimos en vidas pasadas.
  • Detalles acerca de nuestra sombra.
  • Información sobre las personalidades de nuestras vidas pasadas.
  • Acontecimientos kármicos que nos han modelado.
  • Explicaciones acerca de nuestros miedos y fobias actuales.
  • Aspectos de la misión de nuestra alma.
  • Vías para comunicarnos con nuestra alma.
  • Cómo hemos sido víctimas.
  • Cómo hemos abusado de otras personas.
  • Relaciones de nuestras vidas pasadas.
  • El significado de nuestros contratos del alma.

Los Símbolos y el Inconsciente

Texto extraído del libro "La Misión de tu Alma", de Linda Brady 

Por medio de la parte inconsciente de nuestra mente, el alma nos proporciona respuestas a todas las cuestiones de la vida, nos inunda de cientos de símbolos. En La estructura y la dinámica de la psique, Jung define el inconsciente como: "Todo lo que sé, pero en lo cual no pienso en este momento; todo aquello de lo que una vez fui consciente, pero que ahora he olvidado; todo lo percibido por mis sentidos, pero que mi mente consciente no ha registrado; todo lo que involuntariamente y sin prestarle atención siento, pienso, recuerdo, deseo y hago; todas las cosas futuras que están formándose en mí y alguna vez haré conscientes; todo esto es el contenido del inconsciente". A la definición de Jung añadiría yo que el inconsciente contiene recuerdos no solo de esta vida sino también de otras. Nuestra mente inconsciente proyecta toda la sabiduría adquirida en encarnaciones previas mediante el lenguaje de los símbolos.

La parte inconsciente de nuestra personalidad, o "sombra", contiene muchos de los rasgos y características que conscientemente rechazamos y, en consecuencia, reprimimos. Por temor a los recuerdos oscuros indecorosos que podríamos desenterrar, y a los estragos que podrían causar, muchos tenemos miedo de nuestro inconsciente. No obstante, lo cierto es precisamente lo contrario: lo que puede hacernos daño es lo que no sabemos.

Tu inconsciente puede ser tu mejor amigo, un almacén de información que deseas hacer consciente. Lo difícil es cómo acceder a esa información, porque nuestro inconsciente no tiene una vía de comunicación directa con nuestra mente consciente, lo cual significa que solo podemos explorarlo de un modo indirecto. Además, mientras nuestra mente consciente nos proporciona una información más literal, el lenguaje del inconsciente es en su mayor parte simbólico. Así pues, para buscar la vasta información del inconsciente, debemos utilizar procesos entre los que se incluyen la astrología, la interpretación de los sueños y diversas formas de simbología.

miércoles, 5 de febrero de 2014

El Hallazgo Fortuito y Afortunado

En esta ocasión comparto una reflexión extraída del libro “La misión de tu alma”, de Linda Brady y Evan St. Lifer, Ediciones Urano.

No es raro que nos desalentemos en la búsqueda de nuestros objetivos y sueños cuando no conseguimos los resultados que hemos previsto. Cuando las cosas no salen, dejamos de esforzarnos, abandonando sin más ceremonias lo que habría podido ser un viaje satisfactorio y lleno de sentido. Hacemos oídos sordos al reino de las posibilidades.

A menos que aceptemos el hallazgo casual y afortunado como nexo valioso para nuestro potencial, estamos muy presionados a vivir con brío, a celebrar nuestras respectivas misiones y revelarnos en ellas. Las cosas buenas parecen pasarles a los demás, mientras nosotros seguimos sentados en el banquillo. Pero ¿quiénes son esas personas que consiguen lo que verdaderamente desean?  Son las que tienen fe en que algo bueno resultará de los hechos fortuitos, ya sea una experiencia de aprendizaje o un giro positivo del destino. Sin embargo, cuando estamos paralizados por nuestro miedo al fracaso, limitados por nuestras propias reglas internas, exudamos energía negativa y nos obsesionamos preguntándonos por qué las cosas no salen como las habíamos planeado.

Esos hallazgos son un resultado inesperado que aparece al tomar una medida. La única forma en que podemos adoptar la posibilidad del hallazgo fortuito y afortunado como un credo personal es comprometiéndonos emocionalmente con un solo resultado deseado. El resultado que esperamos viene de nuestro intelecto, de nuestra mente consciente. Con mucha frecuencia estamos restringidos por la miopía del intelecto, por su disposición a captar sólo un escenario anticipado. Contemplar el espectro de opciones con nuestra alma nos permite diversificar nuestras expectativas, darnos cuenta de que la posibilidad de lo inesperado –con algunos ajustes- puede ser mejor que cualquier cosa que hayamos imaginado.

Estoy de acuerdo con quienes dicen que necesitamos fijarnos objetivos y llevar a cabo acciones decisivas a través de la visión y el compromiso. La clave para garantizar el éxito no está, sin embargo, en el resultado exacto en sí, sino en nuestra capacidad de aprender y de permanecer flexibles durante el proceso, al margen del resultado. La gente que triunfa lo hace reedificando, poniéndose al día y reconfigurando. Podemos considerarlas personas afortunadas, pero han estado ocupadas construyendo sobre su propio hallazgo, aprovechándolo como un trampolín para el logro. Por eso, recuerda: permanece receptivo a otras posibilidades.

He aquí tres preguntas que te ayudarán:

  • ¿Para qué mi  alma ha creado esta situación y qué puedo aprender de ella?
  • ¿Cómo me ayudará esta experiencia a realizar la misión de mi alma?
  • ¿Cuál es el posible hallazgo afortunado oculto en este desafío?

domingo, 1 de diciembre de 2013

Alinear la Personalidad con el Alma


Linda Brady es una astróloga kármica de prestigio internacional desde hace más de veinticinco años, fundadora del International Center for Creative Choices, centro educativo holístico ubicado en Baltimore (Maryland). En su libro “La misión de tu alma”, de Ediciones Urano, brinda su testimonio acerca de su camino de desarrollo personal.


Cada uno de nosotros tiene un personalidad con una determinada ruta de viaje y un destino que alcanzar dentro del plazo de vida que nos toque vivir. Ese viaje estará lleno de relaciones, trabajo, retos y obstáculos, pruebas y triunfos. Cada uno de nosotros tiene también un alma con su propio destino y una ruta que seguir, un camino que comenzó en el pasado remoto y continurá para siempre. Sin embargo, el alma tiene un plan, un propósito para nuestra personalidad en esta vida. Su intención es ayudar a la personalidad en su viaje vital, para que alcance el destino que le tiene reservado.

Muy a menudo estas rutas son divergentes. Las experiencias de nuestra vida –con la familia, las relaciones y a veces nuestro trabajo - suelen influir en la dirección de la personalidad, y en ocasiones hacen que esta se pierda o simplemente se desvíe por completo del camino que nuestra alma le tiene reservado. Lo cierto es que cada uno de nosotros está acuciado por conflictos internos que son el producto de una colisión entre el alma y la personalidad, un fenómeno que puede manifestarse como pena, depresión, ira, una atormentadora insatisfacción o un profundo vacío. El desafío, como adultos espirituales en ciernes, es encontrar la ruta del alma en la que nuestra personalidad puede prosperar. Yo llamo a este proceso “integración del alma y la personalidad”, y he dedicado mi vida entera a comprenderlo.

El camino de mi personalidad, por ejemplo, es ser una solitaria, una reclusa, una ermitaña que sólo se atreve a salir para enseñar astrología. Mi personalidad estaría muy contenta si fuera una astróloga ambulante: una sesión rápida aquí y otra allá, sin relaciones duraderas, eso estaría bien para mí. Pero el camino de mi alma es totalmente diferente. Su misión es establecer relaciones a largo plazo y comprometerse con ellas, e inspirar a mis alumnos para que sepan hacer frente a su vida espiritual y emocional. Para mi alma no hay nada parecido a estar recluída o sola.

Mi evolución hacia la madurez espiritual comenzó cuando empecé a aprender astrología. Me había formado en psicología experimental y modificación del comportamiento. Tengo una licenciatura en psicología y un master en administración de centros educativos. Creía en lo que podía medirse, analizarse y registrarse. También creía en Cristo, la Iglesia episcopal y en sus misterios de una manera infantil e ingenua. No hacía preguntas; tenía fe. Pero la vida tiene sus modos de entrometerse en la fe, y mi fe no soportó la prueba.

Comencé a estudiar astrología con la seria intención de refutarla; en cambio, descubrí que me daba respuestas. Y lo que es más importante, me daba preguntas. La idea de que los astros manejaban la energía para crear la carta perfecta para mí siempre me había hecho sentir incómoda, pues eso significaba que yo no controlaba mi vida y que podía echarle a los astros la culpa de mis problemas, incluída la lucha con mi peso. Sin embargo, a medida que aumentaba mi comprensión de la astrología, la respuesta se me hizo totalmente clara: mi alma era quien había creado mi carta natal. Ella conocía los significados simbólicos de todos los signos del zodíaco y los planetas, y de las relaciones entre ellos. Había creado un mandala astral que me proporcionaría las herramientas necesarias para experimentar mi vida.

Mi alma conocía mi pasado; había estado ahí. Sabía lo que esta vida tenía que ser como continuación de lo que habían dejado otras vidas. En otras palabras, mi alma comprendía mi karma. Aunque esta palabra ha sido calumniada, ridiculizada y malinterpretada, tiene para mí un significado bastante sencillo. Significa que, si realizo una acción, provoco una reacción. Todos hemos oído ya esto mismo formulado en axiomas como: “Se cosecha lo que se siembra”. Es una ley de la energía, universal y física.

El karma sólo es completo cuando hemos equilibrado nuestras acciones previas a través de la conciencia, el compromiso y nuevas acciones. Nuestra alma conoce estas situaciones y relaciones y creará las oportunidades que necesitamos para resolverlas. Nuestra carta astral, creada por nuestra alma, nos proporciona información acerca de estas experiencias kármicas como recordatorio espiritual, un mapa de carreteras que nos guiará hacia la comprensión.

A pesar de todas estas concepciones filosóficas, recuerdo los conflictos que tuve cuando comencé a considerar la posibilidad real de que las experiencias de mi vida fueran perfectas y tuvieran como último objetivo mi propio bien. Mi personalidad y mi ego despotricaron días enteros en una letanía de: “¿Y qué pasa con esto?”, “¿Y qué pasa con aquello?”. Pensaba en docenas de dificultades y tragedias, en el sufrimiento y la injusticia predominantes en este mundo. ¿Por qué un Dios amoroso y un alma compasiva nos hacen pasar por tales traumas? La respuesta se hace más evidente cuando vemos nuestra vida como parte de un todo más grande.

A veces, a fin de crear un equilibrio kármico y rectificar una injusticia en una vida pasada, “creamos” una experiencia dolorosa. Sin la comprensión kármica, las tragedias de la vida –el dolor, la enfermedad, los accidentes, la violencia, las pérdidas y la traición – parecen arbitrarias; pero con esa comprensión, la vida es justa. Siempre. No podemos “maquillar” una experiencia angustiosa para que parezca mejor, pero si somos concientes de que nos traerá una comprensión más profunda, un mejor sentido del para qué, no parecerá tan arbitraria.

Mi alma estaba en el proceso de enseñarme algo que mi ego no quería comprender. Había pasado cuarenta años creyendo que yo era básicamente imperfecta –una creencia fomentada por mi familia y por la sociedad en general – y que la única manera de cambiar era aspirar a la perfección. Nunca se me ocurrió pensar que la perfección podía existir en cualquier momento. Había pasado dieciocho años en escuelas que me habían medido según un estricto criterio. Conocía el éxtasis de un diez y la agonía de un cero en química en el instituto de enseñanza media. Mis creencias de pronto entraron en un serio conflicto. ¿Cómo me motivaría para destacar con la convicción de que era imperfecta?

Como estaba harta de tener siempre el mismo conflicto, decidí revisar lo que esa aspiración a la perfección había provocado realmente en mi vida. Lo que aprendí me trastornó: aspirar a la perfección me había enseñado a postergar las cosas y me había llenado de sentimientos de inutilidad, fracaso y miedo. Me había puesto en una especie de rueda sin fin: siempre buscando sin encontrar nunca nada. Me había enseñado a valorar el producto final sin prestar atención al proceso. Tomé una decisión para que esa vieja creencia muriera. Los objetivos de la perfección no son tan perfectos! Transformé esta antigua convicción en el compromiso de ser lo mejor que pudiera ser, valorando el proceso de la vida y confiando a mi alma la tarea de crear mi vida perfectamente.

¿Cuál es la perfección que mi alma quiere que yo vea en sus muchas creaciones? ¿Cómo me serviría esa experiencia? Cuando tenía treinta y un años, decidí retomar los estudios y hacer un doctorado en psicología. Me aceptaron en una buena universidad y conseguí un importante puesto nocturno en un hospital local. Estaba dispuesta a progresar en mi carrera. Sin embargo, dos meses antes de comenzar mi doctorado, tuve un grave accidente automovilístico, un choque frontal que me dejó una lesión en la espalda y problemas de visión, y no pude comenzar los estudios en otoño.

En esa misma época, murió la persona que había sido un padre para mí, me separé de mi segundo marido y caí en una profunda depresión; no fueron tres meses “perfectos”. Lo cierto es que fue un período decisivo, el más crucial e importante de mi vida. Tras recuperarme de mis heridas psíquicas y físicas, mi alma me devolvió a una institución para disminuídos físicos en la que había trabajado varios años antes. Me convertí en especialista en diagnósticos y más tarde en subdirectora. Allí vi por primera vez el aura de una persona. Allí comencé mi proceso de comprensión de la reencarnación y también conocí al que sería mi tercer marido y compañero del alma. Y también me convertí en astróloga. Mi alma creó ese accidente automovilístico para cambiar la dirección de mi vida y me puso en camino hacia la misión de mi alma.

Piensa en tu propia vida… trata de recordar una experiencia particularmente dolorosa. Siente las emociones que ese recuerdo evoca. Ahora hazte las siguientes preguntas: ¿Para qué traje esta experiencia a mi vida? ¿Qué oportunidad de crecimiento y conciencia me brindó? ¿Qué me enseñó acerca de mí o de otras personas? ¿Cómo hizo que mi vida fuera mejor?

Hazte estas preguntas, observa cómo cambia tu perspectiva y piensa en algunas de las nuevas comprensiones que puedas haber desarrollado.

domingo, 26 de mayo de 2013

La Misión del Alma (Nodos Lunares)


Fragmento del libro “La Misión de tu Alma”, de Evan St. Lifer y Linda Brady. Extraído de la segunda parte: Viaje a la misión de tu alma

DE LA PERSONA QUE ERES A LA PERSONA QUE QUIERES SER

Tener un conocimiento básico y práctico de nuestra alma y nuestra personalidad, y ser concientes de su voluntad dinámica espiritual, nos ayuda a alinearlas de tal modo que podamos experimentar la sensación de estar viviendo la misión de nuestra alma. Se accede a la personalidad mediante el intelecto, las sensaciones y los sentimientos. Al alma, en cambio, se accede mediante la intuición.

Dice Gary Zukav, en “El lugar del alma”: Cuando la personalidad está plenamente al servicio de la energía del alma, estamos ante una auténtica cesión de poder. Este es el objetivo del proceso de evolución y nuestra razón de ser. Cada experiencia que tenemos y tendremos en la Tierra fomenta la alineación de la personalidad con el alma.

Cuando nuestra alma y nuestra personalidad estén alineadas, podremos finalmente dedicarnos a nuestra misión del alma, la tarea de nuestra vida. Experimentaremos un nivel sin parangón de satisfacción y finalidad que desembocará en una paz interior esencial. En “El lugar del alma”, Zukav analiza la relación entre la personalidad y el alma: Cuando una personalidad alcanza su pleno equilibrio, no podemos ver dónde termina la personalidad y comienza el alma. Estamos ante un ser humano íntegro.

La misión del alma es siempre aquello que, según nosotros mismos, no podemos hacer. Es nuestro camino de crecimiento, la finalidad singular y distintiva que representa nuestra realización. La misión del alma se convierte en un viaje hacia nuestro potencial máximo para transformarnos en algo que nunca hemos sido; es algo diametralmente opuesto a nuestra zona de comodidad.

LOS NODOS LUNARES

El proceso de los nodos norte y sur es básico para aprender y vivir la misión del alma. Por medio de los nodos norte y sur salen a la luz palabras y símbolos que serán utilizados para salvar la distancia que media entre las vidas pasadas y la vida presente. No es necesario creer en la reencarnación ni en la existencia de vidas anteriores para beneficiarse de este proceso, pero si se cree que la vida tiene algún propósito y sentido, resultará más fácil captar el significado de este concepto.

Los nodos son puntos del cielo donde la Luna intercepta la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Los nodos norte y sur están, en consecuencia representados por dos signos del zodíaco que se oponen diametralmente entre sí en el cosmos. Si el nodo norte está en Cancer, el nodo sur estará en Capricornio, y así sucesivamente.

El nodo sur, al que denominaremos Pauta Anímica, encarna al tipo de persona que se es cuando se muestran los viejos y previsibles hábitos y comportamientos. Representa los pensamientos, sentimientos y creencias más familiares. Este nodo indica las vidas pasadas que se necesita recordar, las deudas kármicas que hay que pagar y las relaciones que apoyarán la propia visión. (Una deuda kármica es una cuestión sin resolver que arrastramos de una vida anterior). El nodo sur muestra nuestras “asignaturas pendientes”, problemas sin resolver que nos provocan frustración y sufrimiento en esta vida.

Martin Schulman, autor de la serie de libros titulada “Astrología Kármica”, describe la Pauta Anímica (el nodo sur) como:  […] simbólica del pasado del hombre. [El nodo sur] no simboliza una encarnación, sino [más bien] una combinación de los acontecimientos, ideas, actitudes y pensamientos de cada encarnación, cuyos efectos irresueltos acumulados han creado la vida actual. Para algunos el nodo sur puede ser limitador, mientras que para aquellos que tienen unos cimientos en el pasado sólidos y amplios, puede ser simplemente el factor que conduce la vida actual hacia su cumplimiento y su realización.

Hay que evolucionar, hay que dejar atrás los hábitos y tendencias confirmados por la Pauta Anímica para alcanzar las posibilidades señaladas por el nodo norte, al que denominaremos Potencial Anímico. En términos más sencillos, podríamos decir que la Pauta Anímica representa nuestro pasado, mientras que el Potencial Anímico es nuestro futuro, la misión del alma.

Cada uno de nosotros lleva ciertas tendencias y cuestiones específicas de una vida a la siguiente por la simple razón de que están sin resolver. Una vez aprendidas las lecciones que el alma necesita aprender, no tendremos por qué arrastrar ese “equipaje kármico” a la siguiente encarnación.  El Potencial Anímico ofrece un mapa de carreteras lleno de palabras y conceptos que ayudarán a comprender quiénes necesitamos ser para realizar la misión del alma. El Potencial Anímico podría definirse básicamente como “lo que más miedo nos da”, aquello que pone al descubierto sentimientos de inseguridad o miedo porque intenta introducirnos en un terreno nuevo y desconocido. Todos nos vemos atraídos hacia nuestro Potencial Anímico, tal como una mariposa nocturna se ve atraída hacia la luz, y sin embargo, al mismo tiempo, nos aterroriza acercarnos a él.

Una vez aceptado, el Potencial Anímico proporciona un camino claro hacia una vida de profundo gozo, llena de sentido y coherencia. Schulman define el Potencial Anímico (nodo norte) como:  […] el símbolo del futuro, una nueva experiencia aún no probada. Para la persona, este es el nuevo ciclo que anhela, y conlleva todas las aprensiones a lo desconocido y las experiencias nunca probadas. No obstante, esta posición nodal tiene un encanto magnético y extraño, pues empuja al alma hacia su futuro crecimiento. […] Simboliza el ámbito más elevado de expresión que alcanzaremos en la vida actual, y por lo tanto debe interpretarse como el conjunto de las cualidades superiores del signo y la casa en que está emplazado.

La mejor manera de comenzar a aprender cosas acerca del viaje del alma es conocer nuestra Pauta Anímica. Al igual que nuestro signo solar, el signo de nuestra Pauta Anímica está determinado por la fecha de nacimiento, y proporciona información relativa a nuestras vidas pasadas al tiempo que enseña cómo hemos manifestado en esta vida ciertas tendencias de nuestra vida anterior. Por el contrario, el Potencial Anímico representa la misión del alma y simboliza el futuro. Proporciona una comprensión consciente de aquellas cuestiones de nuestra vida que hasta ahora han permanecido latentes. Al enfrentarnos a algunas cuestiones vitales por medio de la Pauta Anímica, y eliminando los hábitos y comportamientos negativos que han impedido perseguir nuestros sueños y objetivos, podemos concentrarnos en el camino que conduce al Potencial Anímico, para así vivir la clase de vida que es el objetivo del alma.

POR QUÉ ES ESPIRITUALMENTE TERAPEUTICO ABANDONAR VIEJOS HABITOS

“Adquirir un hábito es empezar a dejar de ser”. Miguel de Unamuno

Nuestra alma se encuentra en un camino de crecimiento perpetuo. Por eso necesita que evolucionemos hacia un orden superior y aprendamos lecciones de un modo acumulativo, de una vida a la siguiente. Nuestra alma desea que vivamos nuevas experiencias. Permanecer estancados en una Pauta Anímica vieja y conocida nos impide evolucionar. Nuestras circunstancias vitales pueden parecernos familiares en este momento, pero nuestra Pauta Anímica finalmente nos sacará de ahí creando una experiencia desagradable o una sacudida en nuestra vida.

Cuando estamos satisfechos con las cosas tal como son, la mayoría de nosotros no hacemos cambios radicales en nuestra vida. Sólo cambiamos si tenemos que enfrentarnos a un problema, sobre todo si este problema nos lo hemos creado nosotros mismos por medio de nuestra Pauta Anímica. En algún momento de nuestra vida, nuestra alma nos dice “Ya es hora de que hagas algo diferente”. Pero abandonar nuestra Pauta Anímica por la misión de nuestra alma es, en el mejor de los casos, incómodo y, en el peor, sencillamente aterrador.

A diferencia de nuestra personalidad, el alma no juzga, no evalúa las experiencias clasificándolas como positivas o negativas: lo que le interesa es si son nuevas o viejas. El  alma quiere exponernos al descubrimiento, ofreciéndonos sin cesar nuevas experiencias y comprensiones intuitivas que nos conducirán hacia la próxima encarnación.

POR QUÉ NOS DA MIEDO EL CAMBIO

La principal razón por la cual tememos el cambio es que, conciente o inconcientemente, lo consideramos equivalente a la muerte. Nuestra mortalidad es la gran transformación, pero la mayoría la ve como un final más que como un nuevo comienzo.

Quienes tienen miedo al cambio suelen decir que se sienten como si hubieran perdido contacto con su centro espiritual; sin embargo, estar en contacto con nuestra energía espiritual forma parte del viaje de nuestra alma hacia el descubrimiento, el cambio y la novedad. Si no nos permitimos continuar este viaje, nos estancamos. Un viaje implica movimiento, y aquellos que se niegan a actuar viven paralizados por su miedo al cambio, por su temor a encontrarse en un territorio que les desconocido.

Para seguir a nuestro Potencial Anímico necesitamos confiar en nuestra alma, darle un voto de confianza. Muchos de nosotros, cuando éramos pequeños, tuvimos miedo antes de zambullirnos por primera vez en la piscina: hoy observamos ese mismo temos en nuestros hijos cuando comienzan a nadar. Esta misma aprensión nos impide aprovechar nuevas y prometedoras oportunidades comerciales, hacer cambios profesionales radicales o cultivar relaciones satisfactorias y llenas desentido. Nada podía reducir nuestro miedo a tirarnos de cabeza al agua salvo la primera zambullida real. Nuestro Potencial Anímico no es una cuestión de saber, sino de confiar en nuestra alma. Ella siempre tiene razón.

Tres razones por las que tememos o detestamos el cambio:
a)     La mayoría de nosotros lo equipara a la muerte.
b)     Nos enseñaron que es mejor dejar las cosas como están.
c)     No es un proceso lógico, sino emocional.

LA PAUTA ANÍMICA: VIEJAS PREDILECCIONES

Cuatro cosas que debemos saber sobre la Pauta Anímica:

  1. Proporciona el punto de partida espiritual y dice dónde hemos estado y qué hemos sido antes, alertando sobre nuestras tendencias perjudiciales.
  2. Identifica lo que para nosotros es seguro, previsible y familiar.
  3. Si no somos concientes de nuestra Pauta Anímica, tenderemos a crear relaciones conflictivas basadas en ella.
  4. Si no analizamos nuestra Pauta Anímica, en algún momento emergerá en forma de una seria crisis.
EL POTENCIAL ANÍMICO: LO QUE PODEMOS LLEGAR A SER 

Cuatro cosas que debemos saber sobre el Potencial Anímico:

  1. En un plano espiritual, el Potencial Anímico representa la luz al final del túnel.
  2. Proporciona información acerca del tipo de energía, las características y los rasgos que nuestra alma quiere que pongamos de manifiesto.
  3. Representa una “expansión” de la ambición, pues nos incita a hacer cosas que normalmente no nos hacen sentir cómodos o seguros, pero que nos brindarán satisfacción una vez que logremos superar la ansiedad y “dar el salto”.
  4. El Potencial Anímico no es un objetivo  a alcanzar, un producto final estático, sino el viaje que el alma desea que emprendamos, un proceso dinámico constante.
Cuando nos enfrentamos a factores desconocidos – por ejemplo, cómo realizar la misión de nuestra alma- todos nos planteamos una serie de preguntas prácticas, a saber: ¿Cómo reorganizar mi vida para hacer lo que no he hecho hasta ahora? ¿Cómo establecer prioridades? ¿Qué compromisos concretos tendré que hacer para llevar mi proyecto a buen término? ¿A qué ámbitos debería aplicar los reiterados esfuerzos para hacer realidad la misión de mi alma? ¿Qué responsabilidades tengo que asumir para realizar mi Potencial Anímico?   Las respuestas a todas estas preguntas podrán ser halladas en el signo del zodíaco en que está emplazado Saturno.


sábado, 26 de mayo de 2012

Crear nuestra propia vida


Fragmento del libro “La misión de tu alma”, de Linda Brady y Evan St. Lifer, Ediciones Urano.

¿Crees que tienes algún grado de responsabilidad por el modo en que se despliegan las experiencias y los hechos de tu vida?

Cuando les pregunto a mis clientes si “crean su propia vida”, lo más normal es que me digan que sí. Después de todo, la responsabilidad personal es una filosofía espiritualmente correcta y que en la actualidad está en alza. Sin embargo, cuando experimentan una tragedia específica en su propia vida, como un divorcio, la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, muchos de estos mismos clientes responden diciendo: “Pero yo no he creado eso”.

Existe una errónea percepción general acerca de la teoría de la creación. Muchos creen que es una experiencia consciente e intelectual: crear objetivos y comprometerse con ellos, así como planificar estratagemas activas para organizarlos y afirmarlos. Algunos creemos –y muchos libros recientes lo corroboran- que si visualizamos un resultado positivo, si creamos un mantra y nos concentramos en él constantemente y tomamos medidas que apoyen la creación, conseguiremos lo que queremos.

Otros piensan que la creación de la vida es un proceso inconsciente cuyos rudimentos residen en nuestra psique. Jung, por ejemplo, creía que tendemos a reprimir y almacenar en el inconsciente las emociones y creencias con las que nos sentimos menos cómodos. Más tarde, en el momento en que lo considera apropiado, nuestro inconsciente trae esos sentimientos reacios a nuestra mente consciente y los crea externamente. En otras palabras, Jung afirmaba que proyectamos una parte inconsciente de nosotros mismos en la gente que nos rodea. Por ejemplo, si has reprimido toda tu agresiva cólera, luego la proyectarás en uno de tus amigos íntimos o en algún familiar, al que verás como poseedor de esa misma agresividad, de modo que puedas aprender de ella.

Si bien es cierto que el inconsciente, el intelecto y las emociones desempeñan un papel importante en la creación de nuestra vida, personalmente creo que son complementos del papel fundamental del alma. 

¿Por qué creamos nuestra vida para ser como es, con sus diferentes experiencias y relaciones? Porque nuestra alma anhela que tengamos esa vida para aprender nuevas lecciones y evolucionar hacia un orden espiritual más alto.

La creación del alma es la práctica de asumir la responsabilidad última por el modo en que nuestra vida se revela. Nuestra alma crea exactamente la vida que necesitamos.

Sin embargo, la diferencia entre nuestro intelecto, nuestras emociones y nuestra alma reside en que los primeros se relacionan solamente con nuestra personalidad y sus experiencias vitales actuales. La tarea de crear nuestra vida proviene del alma, una dimensión que trasciende esta vida y sus cambios.

“Bienvenida, oh vida! Voy a encontrar por enésima vez la realidad de la experiencia, y en la herrería de mi alma forjaré la conciencia increada de mi raza.” (James Joyce, Retrato del artista adolescente).