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viernes, 5 de junio de 2026

Acerca del Propósito y el Sentido

Cuando pasamos por un cierre de ciclo, con la profunda transformación que conlleva, siempre experimentamos una pérdida del propósito y el sentido: es parte del proceso.

La incertidumbre que nos acompaña día tras día, mientras nos vamos reacomodando, es un verdadero desafío que nos incomoda y nos asusta. Pero es necesario experimentarla porque sirve a un propósito evolutivo mayor.

Ese propósito mayor – que no se nos revela de inmediato – requiere toda nuestra valentía. Reconocer que perderemos partes de nuestra identidad, que cambiar de rumbo implica una “mudanza” mucho más profunda que un cambio de ciudad o de casa, que se desmoronarán estructuras que nos han sostenido en nuestra etapa anterior, que podríamos incluso separarnos de las personas que ya no vibran en nuestra misma frecuencia. En síntesis, que es necesario que nos liberemos de todo aquello que ya no acompaña lo que está pidiendo nacer.

Todo eso es imprescindible para encontrar nuevos “objetos” de propósito. Es decir que iremos descubriendo qué de todo lo nuevo que irá apareciendo en el horizonte merece ser un “objeto” de propósito y sentido. Mientras eso no llega, habrá que aprender a vivir en medio de la falta de claridad y evitando reaccionar controlando, porque sentimos esa falta de propósito como algo doloroso y el caos como la pérdida de la estabilidad y el orden. Se impone hacer el duelo.

Cuando el proceso haya sido completado, un nuevo orden creativo llegará a nuestra vida y nuestro fuego interior volverá a estar disponible para ser ubicado en nuevos proyectos.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

El retorno de Júpiter

Como saben, me dedico a la consultoría astrológica desde hace muchos años.

En una época realizaba cartas natales biográficas, con el propósito de conectar a los consultantes con su historia de vida. Luego modifiqué mi método incorporando recursos provenientes de la numerología. En el presente también utilizo Diseño Humano, una herramienta práctica que facilita el descondicionamiento y el surgimiento de la autenticidad.

Lo más reciente que he incorporado se refiere a los ciclos de edad (hay artículos en este blog que hablan de los mismos). Y también los retornos de Júpiter y de Marte.

Utilizar los ciclos de edad – desde la Astrología y el Diseño Humano - también es una forma de trabajar en la propia historia. Su mayor valor radica en que facilitan la comprensión en momentos de cierre de ciclos y la resignificación necesaria para el comienzo de toda nueva etapa.

Menciono aquí los cuatro ciclos de edad principales: el primer retorno de Saturno (a los 28/30 años), la oposición de Urano (entre los 38 y los 44 años), el retorno de Quirón (a los 49/50 años) y el segundo retorno de Saturno (a los 58/60 años). Para los más longevos, existen dos ciclos más: el retorno de Urano (a los 83/84 años) y el tercer retorno de Saturno (a los 89/90 años).

Sin embargo, el retorno de Júpiter - que no se considera ciclo de edad - cumple una función extraordinaria de nexo entre los ciclos de edad mencionados.

Júpiter vuelve al lugar que ocupaba en el momento del nacimiento cada doce años. Con cada retorno, nos sentimos impulsados a revisar y resignificar el pasado. En un proceso mediante el cual actualizamos creencias y valores, el objetivo es conectarnos con esa persona que hemos sido en el pasado, esa que pudo haber quedado dormida o enmudecida o aniquilada – según corresponda – por el avance que la vida requirió y/o que nosotros elegimos realizar.

Asociado al crecimiento y la expansión de la conciencia, el retorno de Júpiter puede ser vivido de muchas maneras: con nostalgia por el pasado que se fue o con esperanza por el futuro que vendrá.   

Cómo se percibe el proceso? A la manera de Júpiter: como exceso o abundancia. También dependerá del signo en el cual se produce el retorno, ya que el signo nutrirá la experiencia. Reflexionen sobre esto: alguna vez pensaron que el exceso puede ser un espejismo de la abundancia?

Cómo se gestiona el proceso? A la manera de Júpiter:   encontrando el propósito y el sentido de lo vivido para extraer la sabiduría de la experiencia, comprenderla y luego trasmitirla. En eso se centra el crecimiento.

Al recordar las experiencias del pasado - y a fin de su resignificación - no siempre es necesario volver a contactar a las personas que caminaron junto a nosotros y tampoco es preciso regresar a los lugares en donde transcurría nuestra vida entonces – a  menos que decidamos hacerlo porque lo deseamos -. De lo que se trata es de volver a conectar con la persona que fuimos, para ver si existen recursos, valores, capacidades, dones o talentos que podrían ser actualizados y vueltos a poner en juego en el presente, siendo llevados a la nueva etapa de vida. Aquí es donde vemos la conexión que tiene Júpiter con la vocación.

Se trata de encontrar en las experiencias vividas esos denominadores comunes que las interconectan. Es verdad que a veces no hay memorias del pasado, pero en los casos en los cuales sí es posible recordar – en especial cuando existen recuerdos tangibles que certifiquen la memoria - el retorno de Júpiter puede convertirse en una experiencia profundamente transformadora y revitalizante.

Otra forma de expresión del retorno de Júpiter tiene que ver la aparición de personas del pasado – aunque no las busquemos intencionalmente, pueden aparecer de modo sorpresivo -.  A veces se trata de actualizar el vínculo o la relación que existía con ellas o puede ser que la vida tenga otros planes, independientemente de nuestra voluntad.

Cuando esto sucede podemos preguntarnos qué significaron para nosotros en el pasado, qué lugar ocupaban, cuánto tiempo estuvieron junto a nosotros y en qué contexto. Si es la vida la que nos trae de vuelta a estas personas, puede existir algún propósito oculto a nuestros ojos y será cuestión de descubrirlo. Algunas veces pueden  volver a ser parte de nuestra vida y otras veces llegan solo para ser parte de la fase de cierre.

Por eso siempre durante un retorno de Júpiter se activa intensamente la ley de Sincronicidad, por lo que es de gran utilidad mantenernos receptivos a las “señales” que la vida nos va poniendo en el camino. Resulta así más fácil y placentero avanzar durante el proceso de reconexión y resignificación. Podría surgir una nueva dirección vocacional en nuestra vida.

Como podrán apreciar, aunque no se trata de un ciclo de edad, operativamente funciona como si lo fuera. Y les aseguro – porque yo lo estoy viviendo ahora que Júpiter está en Cáncer - que abrirse a sentir la intensidad de la turbulencia emocional que  esto genera,  puede ser una de las experiencias más iluminadoras del proceso de convertirse en persona.

sábado, 13 de septiembre de 2025

El amor como estado de conciencia

En todos los lenguajes simbólicos que utilizo en las sesiones que brindo se habla del amor.

En la  Astrología, está simbolizado por el planeta Venus, aunque yo prefiero decir que Venus representa la condición previa a la existencia del amor: la receptividad y la apertura, ya que éstas son imprescindibles para que se produzca el encuentro y la unión. Luego nacerá (o no) el amor.

En Diseño Humano, la Puerta 25 ubicada en el centro G (centro de energía que se refiere al amor, la dirección y la identidad) también se refiere al amor. En el Calendario Maya (según el método de José Argüelles) tenemos al sello del Perro.  

El  amor no solo concierne a los vínculos y las relaciones: es infinitamente más amplio. Ejemplo de ello es el amor a todas aquellas tareas vocacionales que desempeñamos, en las que canalizamos nuestros talentos y habilidades, dando lugar a la materialización de nuestro propósito de vida.

Me gusta ver al amor como un recurso interno que puede ser ubicado en diferentes destinatarios a lo largo del tiempo. Lo mismo aplicaría al sentido o propósito, al deseo, a la seguridad, a la confianza y tantos otros recursos internos con los que contamos los humanos. Esta visión implica reconocer que cualquiera de estos recursos nos pertenece, que vamos hallando dónde ubicarlos y cuando cerramos un ciclo, los recuperamos hasta que volvemos a hallar nuevos destinatarios donde volver a ubicarlos. Esta mirada ofrece una vivencia de libertad y no dependencia - es un tema que da material para escribir otro post -.

Decía al comienzo que el amor es un estado de conciencia. Y lo es antes de poder transformarse en un sentimiento. Por eso considero que es imprescindible desarrollar la conciencia del amor.

Cuando esto se logra, descubrimos que el amor es algo que se construye día tras día. Recién entonces se convierte en un sentimiento que necesita ser alimentado con una dosis considerable de realidad para que pueda resistir el paso del tiempo y los desafíos que inevitablemente llegarán para ponerlo a prueba. 

No se trata del amor del enamoramiento (Neptuno desde la Astrología) que es un espejismo, sino del amor del compromiso y la responsabilidad (Saturno desde la Astrología), alimentado desde una actitud que requiere tener los pies en la tierra y desarrollar esa madurez que consiste en aprender a vivir en armonía con la realidad.

La estructura que sostiene al amor es la conciencia del amor.

Me refiero a experimentar ese estado de conciencia en donde reconocemos (y, por lo tanto, podemos sentir en cuerpo y alma) que vivimos en unidad con todo lo que nos rodea, porque somos parte de todo aquello que nos rodea. Hay que reconocer que su naturaleza es efímera y nos impone tomar la decisión de volver a ella voluntariamente.

Hago una diferencia entre amor universal (que sería lo que acabo de describir) y amor incondicional.

El primero no es interpersonal: no se limita a las personas. El segundo sí lo es.

Muchas veces me he preguntado por qué se espera que una madre sienta un amor incondicional por un hijo. Podría no ser siempre así… Si el hijo fuese un asesino y la madre – en un amor incondicional mal entendido – lo protegiera y encubriera, estaría demostrando que no es capaz  de amarlo realmente. 

El verdadero acto de amor incondicional, sustentado en el amor universal, sería denunciar al hijo para que pueda evolucionar cortando con su accionar  y pagando por su falta. De esa forma se restauraría la conciencia del amor universal que siempre es inclusiva e impersonal mientras que el amor incondicional puede no serlo.

Sé que muchos de mis lectores no estarán de acuerdo con esta mirada, pero si reflexionan quizás se den cuenta de que existe un Orden superior que no puede ser quebrantado. El amor universal está por sobre el amor incondicional y ese Orden del que hablo debe ser respetado para que todo funcione en armonía.

Termino esta reflexión invitando a los lectores a que se pregunten: Creo en mi capacidad de amar de esta manera?

Anímense a recorrerse internamente contactando esos espacios de vulnerabilidad inexplorados. Les garantizo que una respuesta honesta les abrirá nuevos horizontes y tal vez se vean impulsados a seguir una nueva dirección. 

Sean valientes!!

domingo, 31 de diciembre de 2023

Júpiter directo, inicio del Año 2024

Hoy, domingo 31 de diciembre, Júpiter comienza su movimiento directo en 5 grados de Tauro.

Empieza un tiempo para resigificar el rumbo y el propósito que, de ahora en más, darán sentido a nuestra vida.

Esta energía disponible nos conecta con la sabiduría necesaria para descubrir nuevos horizontes y recorrer nuevos caminos.

Aprovechemos esta oportunidad de crecimiento, expansión y abundancia.

Bello, sabio y pleno 2024 para todos!!

viernes, 22 de diciembre de 2023

Saturno y el Tiempo

Entre todos los símbolos asociados a Saturno, el principal – a mi criterio – es el tiempo.

¿Cuántos de nosotros nos preguntamos para qué existe el tiempo?

Cierta vez leí en un libro de Alice Bailey que “el tiempo se nos da para que aprendamos a aprovecharlo”. Y esa frase fue iluminadora para mí, porque a partir de ese momento pude resignificar la experiencia de mi relación con el tiempo y, en consecuencia, del propósito del mismo.

Antes de continuar invito a los lectores a preguntarse cómo es su relación con el tiempo: si sienten que les falta o que les sobra, si tienen un ritmo en el que aceleran o frenan su accionar, si planifican sus pasos o siguen el impulso de su espontaneidad, si se pelean con el paso del tiempo. En fin… hay muchas otras preguntas que podrían hacerse a partir de las que aquí menciono.

Una persona que transita el ciclo de edad asociado al primer retorno de Saturno se planteará su relación con el tiempo de modo diferente de quien está en el ciclo de edad asociado a la oposición de Urano o en el retorno de Quirón o en el segundo retorno de Saturno. Algunos inclusive llegan al ciclo del retorno de Urano, ante el aumento de la expectativa de vida.

La sensación de urgencia que lleva a priorizar la resolución de determinadas cuestiones va cambiando según los ciclos de edad, porque cada ciclo nos coloca frente a aprendizajes muy diferentes. (En un próximo artículo hablaré de los ciclos de edad con mayor profundidad).

Nuestra relación con el tiempo nos despierta diferentes estados interiores: ansiedad, urgencia, desesperación, impaciencia, tedio, incertidumbre, optimismo, pesimismo, por mencionar algunos. Sin embargo, hay una clave para mantenernos en equilibrio y se relaciona con otro símbolo de Saturno: la construcción de lo propio.

Mientras estamos ocupando el tiempo en construir lo propio, -aquello que está en sintonía con lo que somos, eso que nos permite expresar nuestro ser en lo que hacemos-, sentiremos que el tiempo y nuestro accionar se mueven en una danza armoniosa en la que no hay ni aceleración ni freno.

Construir lo propio es una manera de aprender a aprovechar el tiempo, volviendo a la cita del libro de Alice Bailey.

El modo de construir dependerá de cada uno, de acuerdo a sus potenciales y a su capacidad de ponerlos en acción. El sentido que otorgamos a lo construido guarda estrecha vinculación con los ciclos de edad.

Si cada día al levantarnos pensamos en cuánto tiempo de vida nos queda, seguramente ordenaremos nuestra realidad con responsabilidad y compromiso. Este pensamiento puede contribuir a hacernos más concientes de nuestra finitud para poder priorizar, seleccionar, reciclar y concretar todas aquellas acciones que nos conducirán a aprovechar el tiempo de la manera más luminosa y creativa con los recursos con que contamos, tanto materiales como internos.

domingo, 10 de diciembre de 2023

La consultoría astrológica como legado

Luego de muchos años de dedicarme al ejercicio de la consultoría astrológica, esta reflexión resume lo esencial del aprendizaje que he realizado.

A lo largo de nuestra vida, adquirimos una serie de aprendizajes y experiencias únicos. Estas lecciones, fruto de la interacción con el entorno, del estudio y de los procesos de auto-descubrimiento, son las que nos colocan en un lugar desde el que tenemos la obligación de cuestionarnos  el hecho de dejar un legado a la humanidad.

La conexión con la necesidad de contribuir no solo surge de transmitir lo que hemos estudiado, sino de compartir cómo hemos vivido y asimilado esas enseñanzas. Es un llamado a brindar nuestra sabiduría adquirida, inspirando y, al mismo tiempo, ofreciendo un servicio valioso a los otros.

Pensaste que tu propósito podría tener que ver con un escenario donde tus conocimientos y experiencias se convierten en una fuente de inspiración para otros? Qué tal si cada desafío superado, cada obstáculo convertido en oportunidad de crecimiento, sirvieran para iluminar a quienes enfrentan caminos similares?

Tus aprendizajes no solo se vuelven un testimonio de fortaleza y de resiliencia, sino también un mapa que guía a otros hacia el descubrimiento y puesta en acción de sus propios potenciales.

La contribución a la humanidad no tiene que ser desinteresada. Al contrario, al reconocer el valor de tus conocimientos y experiencias, tienes la capacidad de dar un servicio que va más allá de lo convencional. Puedes convertir tu inspiración en una fuente de sustento, permitiéndote continuar tu camino de manera sostenible. También puedes ofrecerla de manera voluntaria si lo deseas.

Así, al conectar con la esencia de tu propósito, te conviertes en un agente de transformación. Tu servicio no solo enriquece la vida de quienes te rodean, sino que también creas un impacto positivo en tu entorno. Obviamente, también te enriqueces.

Ten presente que tus conocimientos no son simplemente información acumulada y dormida: son herramientas poderosas para accionar en la construcción de un mundo diferente, quizás mejor.

Despertando conciencia en otros, inspirándolos, ofreciendo servicios valiosos y reconociendo el valor de tu experiencia.  Te gusta la propuesta?

Comienza ya! Qué estás esperando?