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domingo, 6 de octubre de 2013

El Desarrollo de la Astrología como Herramienta Psicológica

Fragmento del Capítulo V del libro “Guía de asesoramiento astrológico” (Astrología y Psicoterapia), del Dr. Bernard Rosenblum (médico psiquiatra y astrólogo). Ediciones Kier, Argentina.

Por varias razones es evidente que el consejo astrológico no está completamente separado del campo de la salud mental. Muchos son los astrólogos que estudian el modo de dar consejo, y psicología, en universidades de todo el país; en sus disertaciones y clases, los astrólogos usan muchos vocablos psicológicos modernos que no son de origen astrológico, como por ejemplo, ego, super-ego, proyección, identificación, inconsciente, etc.; los astrólogos se enfrentan con situaciones en las que deben ser capaces de evaluar en un cliente estados emotivos graves y de trasladar a esa persona a otra forma de curación; una mayor proporción de público en general empieza a considerar seriamente a la astrología y a situarla, en un contexto, con las demás filosofías y psicologías aceptadas; algunos astrólogos empiezan a trabajar con psicoterapeutas.

Es necesario que cada disciplina evolucione para que no se pongan de manifiesto la rigidez y la estrechez de miras. Opino que los astrólogos pueden evolucionar si siguen sendas diferentes pero relacionadas entre sí: a) la investigación científica de personas como Gauquelin y otros; b) la orientación hacia la psicología profunda por parte de astrólogos como Stephen Arroyo, Liz Greene, Robert Hand, Richard Idemon y otros; c) el hecho de que se disponga de vastos programas de enseñanza astrológica; y d) la asimilación de la teoría y la técnica correspondientes al consejo no astrológico y a la psicoterapia.

Este último aspecto es particularmente relevante.

Es evidente la necesidad de semejante fertilización recíproca. Ambas formas de consejo – la astrológica  y la no astrológica – tienen algo que a la otra le falta. El consejo astrológico proporciona un esquema simbólico para comprender las pautas psicológicas básicas del individuo, al igual que los ciclos evolutivos que la persona tiene que pasar. Tal cuadro total ayuda porque da perspectiva y conocimiento personal para resolver la lucha por la vida. Pero la astrología carece de un conjunto de técnicas específicas para ayudar a las personas a que resuelvan los conflictos y problemas que aquélla describe tan claramente. En contraposición, el consejo no astrológico posee la interacción viva entre cliente y consejero a fin de que ambos trabajen. Debido a esto, el consejero deberá ser afecto al uso de eficaces técnicas de exploración y entrevista. El consejero no astrológico está preparado para buscar: cuál es la necesidad inmediata y la capacidad emotiva de su cliente; los conflictos subyacentes, las motivaciones, los bloqueos y las defensas y “roles” confusos; la dinámica de interacción de consejero y cliente; y el concepto personal básico en cuanto se relaciona con la situación total de vida del cliente.

Estos y otros métodos de consejo podrían aprenderse, en alguna medida, en un buen curso de consejo o psicología. ¿Cómo serviría esto al astrólogo? Primero, mediante el uso de alguna exploración inicial de la vida y las actitudes del cliente antes de la parte astrológica de la consulta, el astrólogo estaría más capacitado para evaluar las necesidades de su cliente. A su vez, esto estimularía la participación del cliente durante la “lectura”, haciendo que el intercambio sea más dinámico, más vivo y potencialmente más útil.

Luego, en consultas complementarias, el astrólogo tendría algunos modos prácticos de ayudar al cliente a que resuelva los complejos y tensiones que el mapa natal, las progresiones y los tránsitos revelen. En el caso no común de que haya alguna psicopatología grave, el astrólogo estaría mejor capacitado para evaluarla y, de esta manera, tratarla más inteligentemente.

A su vez, en la medida en que se acreciente la destreza consultiva y psicológica del astrólogo, podría empezar a brindar una clase especial de trabajo de evolución astro-terapéutica.

Con bastante instrucción complementaria, todo esto se halla dentro de lo posible, puesto que las herramientas astrológicas requieren una exploración psicológica profunda que no está al alcance del consejero no astrológico.
El astrólogo que procuró para sí experiencia en consejo y terapia, tiene oportunidad de una mayor evolución. Somos pocos los que no nos beneficaríamos con alguna clase de desarrollo psicológico, y la terapia es una senda importante que conduce a eso. Además, no hay aprendizaje tan eficaz como algo que uno mismo experimentó.

Creo que los astrólogos podrán desarrollarse más profesionalmente mediante la lectura y el cambio de ideas con otros grandes escritores modernos, especializados en psicología, como Jung, Freud y Reich, entre otros. Esto podrá hacerse dentro de un marco universitario, o en el propio ámbito. La bibliografía de estos autores es vasta, pero incluso una mínima familiarización con aquélla es indispensable para quienquiera que incursione las artes asistenciales y curativas.

Finalmente, los astrólogos podrán desarrollar su destreza y su ojo clínico congregando regulares “grupos participativos”. Mucho más que las conferencias, estos grupos ayudan al astrólogo a que éste se sienta menos aislado y proporcionan una muy necesaria salida para la formulación de preguntas y una fuente de apoyo y aprendizaje mutuos.

sábado, 18 de mayo de 2013

Educación en una Escuela de Sabiduría


Fragmento del Capítulo 1 del libro ““Guía de asesoramiento astrológico” (Astrología y Psicoterapia), del Dr. Bernard Rosenblum (médico psiquiatra y astrólogo, New York). Ediciones Kier, Argentina.

En realidad, cuando un cliente está “dispuesto”, sale en busca de un astrólogo calificado, eso señala buena disposición a educarse con las enseñanzas  de una psicología arquetípica, con una “escuela de la sabiduría”, por decirlo así. El cliente – que ahora podríamos denominar mejor como “el estudiante” – se sensibiliza ante la naturaleza de las fuerzas y los principios universales y cómo se manifiestan en su psique y en su vida.

¿En qué sitio de nuestra cultura, de nuestras Universidades, o de nuestras psicoterapias, se nos enseña – como ocurre en la astrología – sobre las dolorosas, pero necesarias, experiencias de crecimiento simbolizadas por el planeta Saturno, al igual que sus útiles funciones de enfoque y concentración? ¿En qué otro sitio aprendemos sobre la contrastante energía del planeta Júpiter, con sus ofrecimientos de comodidad, abundancia, entusiasmo y aventura, así como el hecho de que hasta esta energía expansiva puede ser perjudicial si no se equilibra con el resto de nuestras necesidades? ¿Y en qué otro sitio aprendemos sobre los diferentes tipos de transformación expresados por Urano, Neptuno y Plutón? ¿O que todos tenemos las mismas cualidades, necesidades y oportunidades esenciales (simbolizadas por las casas y los signos) pero con diferentes énfasis y pautas, y que una de las tareas de nuestra vida es la de equilibrar y armonizar estas energías, aunque a veces sean polos opuestos?

El hecho de que aprendamos sobre la significación de los planetas, signos, casas, aspectos y ciclos nos enseña acerca de la naturaleza de la condición humana. La astrología tiene en cuenta la variedad de temperamentos individuales dentro de la ley universal como ningún otro sistema lo hace. Los diferentes esquemas de la psique, como los describieran Freud, Jung y Reich, son potentes y válidos; los astrólogos deberían entenderlos cabalmente para ampliar su vision y su trabajo, especialmente respecto de la represión, del inconsciente y de la liberación de fuerzas inconscientes. Lo que el horóscopo procura, y los grandes maestros en psicología no, es un cuadro inmediato e integral de las pautas y texturas de la personalidad individual y, a través de ello, una visión equilibrada y a largo plazo de cómo trabajar con ese individuo.

Como cualquier otro instrumento para el adelanto del desarrollo psicológico y espiritual de las personas  - incluída la psicoterapia -, la astrología carece, a veces, de una óptima eficacia.

Las razones del fracaso actual de la astrología en manifestarse en un nivel coherentemente alto son muchas, y algunas de ellas no son bien comprendidas:

  • En nuestra cultura no se aprecia seriamente la importancia de los conceptos astrológicos, lo cual llega incluso a afectar a muchas personas que precisamente buscan una guía en la astrología.
  • Muchos astrólogos están, en la actualidad, insuficientemente instruídos sobre los procedimientos y técnicas puramente astrólogicos que usan en su trabajo.
  • Los astrólogos, en su mayoría, tienen poca o ninguna instrucción sobre los conceptos y las técnicas de consejo, y escaso conocimiento de algunas teorías básicas de la psicoterapia.
  • Los problemas emocionales y psicológicos no resueltos por parte del astrólogo inhiben a veces su eficacia en su relación con el cliente.
  • Sean o no conscientes de ello, los clientes abrigan a menudo temor y falta de aptitud para examinar sinceramente el significado de lo que un astrólogo competente está describiendo realmente.
Lo irónico es que parecidas dificultades se experimentan en el mundo de la psicoterapia, salvo que los psicoterapeutas y su labor reciben más alta consideración en nuestro mundo actual, en el que la medicina y la ciencia estadística reinan supremas.