sábado, 21 de agosto de 2021

Coherencia

Según el diccionario, esta palabra alude a la  “conexión, relación, de unas cosas con otras”.

Vivir con coherencia, construyendo una realidad basada en la conexión entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos, puede representar un desafío para muchas personas.

Toda realidad posee al menos dos aspectos: uno exterior (material, terrenal) y otro interior (psíquico, anímico).

En Astrología, Saturno representa el principio de realidad material mientras que Plutón simboliza el principio de realidad psíquica.

En enero de 2020 ambos planetas estuvieron en conjunción en Capricornio y coincidió con el comienzo de lo que estamos viviendo globalmente, con todas las consecuencias que hemos venido observando en diferentes ámbitos de nuestra experiencia humana.

Más allá de la connotación dramática que para muchos haya tenido este tiempo, podríamos resignificar este desafío mirándolo como un estímulo a vivir con coherencia.

Mi trabajo como astróloga me ha permitido contactarme con muchas personas que, motivadas, impulsadas u obligadas por esa realidad, recién ahora han descubierto que su vida, hasta entonces, carecía de conexión entre pensamiento, sentimiento y acción. 

Sea porque dependían de la aprobación de los demás, desoyendo su propia voz, o porque nunca se habían planteado la existencia de una “autoridad interna” a la que acudir para tomar decisiones, o porque su necesidad de pertenencia les impedía ser leales a sí mismos y entonces elegían traicionarse antes de correr el riesgo de ser expulsados de la tribu. 

En fin, hay muchos motivos para prescindir de la coherencia y cada quien podrá reflexionar para hallar los propios.

Sabemos que nuestra realidad se construye en base a las creencias. Y éstas tienen fecha de vencimiento, pero no siempre nos damos cuenta de ello y no las actualizamos. 

Existen dos preguntas que utilizo para chequear cuáles de mis creencias siguen vigentes y me sirven para vivir en coherencia. Las encontré hace años en un libro y me acompañan desde entonces.

Cuando alguna situación o relación presente en mi realidad es insatisfactoria o me genera algún tipo de conflicto, me pregunto:

¿Qué me impone?

¿Qué me impide?

En las respuestas a estas preguntas –que parecen simples pero no lo son en absoluto-, se revelan claramente puntos de vista, opiniones, juicios, deseos, apegos, expectativas, etc. que me llevan a revisar la vigencia de mis creencias. Entonces se me hace más fácil descartar y reemplazar aquellas que no corresponden a la persona que soy ahora.

Se inician dos procesos: el primero es de limpieza y actualización mientras que el segundo, más profundo, es de liberación y renacimiento.

Algo así como pasar al siguiente nivel de conciencia. 

Mientras muchos hablan hoy de un reseteo global, yo apuesto antes al reseteo individual, ese que posibilita la expresión de la verdadera singularidad, liberando la propia creatividad.

Porque estoy convencida de que poder expresar lo que somos es el mayor servicio que podemos brindarle a la vida. Pero para eso tenemos que aprender a vivir en coherencia.


miércoles, 21 de abril de 2021

Espejismos

La repetición como espejismo del orden.

La seguridad como espejismo de la protección.

El control como espejismo del poder.

Reflexiona sobre aquello a lo que te aferras.

Podría ser otro espejismo...


miércoles, 14 de abril de 2021

Reflexiones

No pienses en por qué preguntas, simplemente no dejes de preguntar. 

No te preocupes por lo que no puedes responder y no intentes explicar lo que no sabes. La curiosidad es su propia razón. 

¿Acaso no te sobrecoge contemplar los misterios de la eternidad, de la vida, de la maravillosa estructura detrás de la realidad? 

Y éste es el milagro de la mente humana: usar sus construcciones, conceptos y fórmulas como instrumentos para explicar lo que el hombre ve, siente y toca. 

Intenta comprender un poco más cada día. Ten una curiosidad sagrada.

Albert Einstein

 

jueves, 24 de enero de 2019

Reflexiones sobre el Acto de Prestar Atención


Suelo afirmar, porque estoy realmente convencida, que lo único que podemos mover en la vida es la conciencia.

Mediante el acto de enfocar nuestra atención, llegamos a un nuevo punto de vista respecto a una cuestión determinada, iniciando una transformación en nuestra realidad.

En el libro “Pide y se te dará”, se explica magistralmente lo siguiente sobre el tema:

Puesto que este es un Universo basado en la atracción, no existe la exclusión. Todo se basa en la inclusión. Así, cuando contemplas algo que desearías experimentar, te concentras en ello y gritas ¡sí!, lo incluyes en tu experiencia. Pero cuando contemplas algo que no deseas experimentar, te concentras en ello y gritas ¡no!, también lo incluyes en tu experiencia. No lo invitas a entrar con tu ‘sí’ y lo excluyes con tu ‘no’, porque en este Universo basado en la atracción no existe la exclusión. La invitación reside en el hecho de centrarte en ello. Lo invitas a entrar prestándole atención.
Cuando prestas atención a un tema, la Ley de Atracción te proporciona circunstancias, condiciones, experiencias, personas y toda suerte de elementos que se corresponden con la vibración que practicas habitualmente. Y a medida que comienzan a manifestarse a tu alrededor cosas que coinciden con los pensamientos en los que te has centrado, desarrollas unos hábitos vibratorios, o tendencias, más poderosos. Así, ese pensamiento anteriormente pequeño e insignificante se convierte en una poderosa creencia, y tus poderosas creencias siempre juegan un importante papel en tu experiencia.

Prestar atención es siempre un acto consciente.

Describo el proceso, en sus etapas, tal como yo misma lo he venido observando en mi experiencia, desde hace mucho tiempo:

Llega un estímulo externo o interno (insight) que nos despierta (Urano).  Nuestra conciencia es movilizada y la atención se enfoca en el mismo, registrándolo; esto produce un darse cuenta acerca de la calidad y naturaleza del estímulo (Sol). Inmediatamente, y luego del registro de la conciencia, ésta se expande (Júpiter) porque contempla aspectos que antes no había considerado, conduciendo de inmediato a la necesidad –más o menos urgente- de dar forma y estructura a lo que acaba de ser descubierto, lo que nos da la opción de construir algo propio y de mantenerlo durante un tiempo determinado en nuestra vida (Saturno). Este ciclo se cierra y el proceso comienza nuevamente, tantas veces como estímulos lleguen y nosotros decidamos prestarles atención.

Es la oportunidad de transformar nuestras circunstancias y a nosotros por medio de ellas, si permanecemos abiertos y receptivos para que ingrese lo que tenga que ingresar, sin intentar controlar el proceso.

Pero también es importante saber que no basta con que nos abramos. Después de responder a los estímulos que irrumpen en nuestra vida inesperadamente, hay que hacer el trabajo. Y nuevamente necesitaremos la energía simbolizada por Saturno y sus dones: responsabilidad, dedicación, resistencia y persistencia, sumados a la aceptación del tiempo que requiere el proceso.   

La vida es una proveedora permanente de estímulos: en lo cotidiano, representados por los planetas personales; en lo extraordinario, por los planetas transpersonales. La respuesta (o la reacción) a los mismos y lo que hagamos con ellos, depende de nosotros.  

Podemos darles forma y estructura, resistirnos a ellos, fluir con ellos, darles un lugar en nuestra realidad para modificarla y modificarnos, excluirlos, negarlos, reprimir lo que despiertan en nosotros, en fin, también somos libres de dejar pasar las oportunidades que nos traen.

Pero una cosa es segura: hagamos algo o no, el Universo seguirá enviándonos todo aquello que esté en absoluta sintonía con nuestra nuestra naturaleza interior, acorde a nuestra vibración. En esto podemos confiar, porque es una Ley inmutable y justa.

jueves, 10 de enero de 2019

Iniciando el estudio de la Astrología


Algunos lectores del blog me escriben preguntándome por mis inicios como astróloga.

Les cuento que la Astrología llegó a mi vida con el primer retorno de Saturno, por sincronicidad.

Una amiga se había hecho una carta natal con una astróloga y me hizo escuchar la grabación de la entrevista. Mi curiosidad me llevó a solicitarle la interpretación de mi carta y recuerdo que, mientras ella me hablaba mirando el gráfico, sobre mi vida y mi manera de ser, pensé esto: “Yo sería incapaz de hacer algo así”.

En fin… la vida es algo extraña a veces…

Algo en mí pudo más que ese pensamiento de viento en contra y comenzaron a llegarme libros. El primero fue “Astrología, Psicología y los Cuatro Elementos”, de Stephen Arroyo, libro que recomiendo siempre a quienes deseen iniciarse en este camino. Creo importante destacar que yo no  buscaba estos libros sino que los encontraba  o también se podría decir que "era encontrada por ellos". 

Sincronicidad pura indicando el camino a seguir.

Luego me llegó la posibilidad de hacer una formación: imposible detenerme! Vinieron luego diversas formaciones en diferentes instituciones de la ciudad de Buenos Aires, asistencia a talleres y conferencias, libros, el inicio de la investigación y de la práctica y, mucho más adelante, la enseñanza y difusión. 

Y así llegamos al presente, con más de treinta años dedicada, con pasión y concentración, a esta actividad que aún hoy me sigue motivando cuando veo su poder transformador, primero en mi propia vida y luego en la de quienes se acercan a consultar.

Les cuento también que, desde principios de 2018, estoy realizando una formación en Diseño Humano. Nuevamente por sincronicidad absoluta, en ese momento llegó a mi vida esta herramienta que considero alucinante, por lo innovadora y precisa. Un nuevo recurso para sumar en breve a mis consultas, una vez que haya completado la formación.

Para quienes me preguntan cómo iniciarse en la Astrología con enfoque centrado en el desarrollo de la conciencia, dado que existe tanta información en Internet –a veces no tan fiable como uno esperaría- y hay tanta difusión distorsionada en los medios, en donde algunos pseudo astrólogos la utilizan a modo de show, siempre respondo lo mismo. Sugiero tomar en cuenta los autores cuyos textos incluye este blog y las escuelas o instructores que utilizan este enfoque, para comenzar un camino de transformación personal. Porque no veo otra manera de poder emplear luego esta herramienta para ayudar a otros en sus procesos, que no sea la de haberla utilizado primero con uno mismo.

La Astrología es un lenguaje de símbolos. No es algo para ser convertido en un sistema de creencias. Es materia de investigación permanente. Es decir, se requiere experimentar con ella para obtener comprensión y sabiduría. Verla en acción!

No se trata de acumular información: esa es solo la primera etapa del proceso de formación. Luego hay que entrenarse en observar cómo se manifiesta la energía en la propia realidad, día a día, para ir haciendo cada vez la síntesis que conduce a la sabiduría.

Verán que llega un momento en el que ya no se necesita leer ni seguir recibiendo información, porque el conocimiento surge del interior luego de haber sido procesado.

Eso es lo que luego habremos de transmitir, para que nuestra comunicación no sea una mera repetición de la información recibida en clases, libros, conferencias o formaciones que podamos haber realizado.

Hay muchas herramientas para fomentar el desarrollo de la conciencia. La Astrología es solo una de tantas. La clave es encontrar la herramienta propia, aquella que facilite el fluir para llegar a ser quienes somos y luego poder colaborar en el proceso de otras personas, si es que deseamos hacerlo.

Quienes con toda su alma deseen iniciar este camino de plenitud en dirección a la expresión de su verdadero ser, sepan que lo fundamental es que puedan encontrar SU herramienta. Aquella que les permita hacer lo que aman, poniendo su ser en su quehacer!! Ese es el cumplimiento de su vocación!!

domingo, 6 de enero de 2019

Reflexionando sobre Urano


“Es imposible sentirse cómodo siendo uno mismo ignorando cómo encajar con aquellos que están en tu vida.” Alokanand Díaz

Hoy, domingo 6 de enero de 2019, Urano retoma su movimiento directo desde los 28º de Aries, dispuesto a dejar este signo e ingresar definitivamente en Tauro el 7 de marzo de 2019.

Quienes tienen a este planeta en una posición destacada en su carta natal, a saber, en las casas angulares (1, 4, 7 y 12) o en aspecto tenso con el Sol (conjunción, cuadratura, oposición), seguramente podrán reconocerse en las palabras de la frase que encabeza el texto.

En momentos en que un tránsito de Urano hace aspecto tenso al Sol natal se suele presentar un desafío similar. 

Encajar o pertenecer ha sido, es y será una cuestión analizada por muchos autores, tanto en el ámbito de la Astrología como de la Psicología o, simplemente, por quienes reflexionan sobre los grandes temas de la vida humana.

Con Urano no se trata de pertenecer ni de encajar. El reclamo es ser uno mismo, contra viento y marea.

Pero resulta que somos seres tribales, individuales y colectivos: de eso no hay dudas.

Responder a la energía de Urano es una misión imposible. No estamos preparados para eso. Pero tenemos que adaptarnos…

Como seres tribales, necesitamos lo familiar. Como seres individuales, necesitamos romper con lo familiar. Como seres colectivos, necesitamos volver a Urano, pero en otra frecuencia, después de haber pasado por la ruptura con lo familiar y de habernos graduado llegando a ser nosotros mismos. Es un “regreso a casa”, considerando “casa” como el hogar mayor que es la humanidad.

El aspecto más luminoso de Urano, dirigido a lo colectivo, se centra en el trabajo sobre las áreas del quehacer humano vinculadas a todo aquello que pueda mejorar las condiciones de la sociedad o comunidad, mediante la innovación de las estructuras preexistentes. Un aspecto menos luminoso, es aquel que se rebela contra el orden establecido, destruyendo lo que considera que ya no sirve.

Aunque no lo parezca, hay una profunda humanidad en Urano cuando se lo comprende.

La frase con la que arranca esta reflexión podría ser reformulada: tal vez no se trate de encajar sino de integrarse con aquellos que están en nuestra vida, articulándonos con ellos en el cumplimiento de un propósito social o comunitario, en donde la forma de ser uno mismo sea en red y no a solas. Una nueva forma de ser un individuo, sin perder la propia singularidad, pero ofreciendo su ser al servicio de un propósito mayor.

martes, 1 de enero de 2019

Año 2019 - La Vida como Ensayo


Para quien ama experimentar, la vida puede ser transitada como un ensayo permanente.

La guía para realizar este viaje proviene del propio ser, pero éste es guiado, a su vez, por una serie de “señales de vialidad interior”, que se hallan disponibles para quien tenga el ojo entrenado para descubrirlas.

Llamo “señales de vialidad interior” a las sincronicidades, también denominadas serendipias.

Solo hay que levantarse por la mañana con la intención de descubrir y, entonces, cada paso dado en el transcurso del día, tendrá el peso y el tamaño adecuados para que el ensayo culmine en una celebración.

¿Les gustaría vivir en estado de celebración? ¿Se imaginan la vitalidad que eso puede provocar?

La condición es habitarse, lo que se logra estando presente en el ahora, mediante la información que ofrecen los cinco sentidos. El cuerpo es un fiel informante, con una conciencia propia, si lo permitimos y confiamos. No hace falta controlar nada: solo fluir llevados por la sincronicidad.

La sincronicidad es apta para todo público. No discrimina. No se necesitan conocimientos especiales para acceder a ella. Solo apertura, receptividad y ganas de experimentar. Ah, me olvidaba, también espíritu lúdico, creo que esto es lo más importante, porque se siente como si uno fuera jugando con la vida. Jugando a descubrir, a descubrirla y a descubrirse !!

Permanecer abierto y receptivo es una acción conciente, que requiere ser sostenida en el tiempo. Si no, uno se cierra y bloquea el ingreso de toda nueva experiencia.  La receptividad puede convertirse en un estado del ser, solo hay que entrenarse para ello con insistencia.

Así es como se produce algo que parece mágico: sentiremos que nos hallamos siempre en el lugar correcto y en el tiempo correcto, encontrándonos con las personas correctas y perfilando el camino correcto. La finalidad es acercarnos al cumplimiento de nuestro propósito.

Imaginen que ésta fuera su vida !! Si lo único que hay que hacer es estar presente en el cuerpo y dejarse ser, palpitando a cada instante en una constante conexión con todo lo que hay, parece simple alcanzar la plenitud ¿no?

Mi deseo es que el 2019 sea un tiempo en que las sincronicidades abunden para todos, en este  maravilloso y desafiante ensayo que es la vida !!

domingo, 30 de diciembre de 2018

Reflexionando sobre la Alegría


Tradicionalmente, Júpiter y Sagitario se encuentren asociados a la jovialidad y a la alegría. Sin embargo, son Saturno y Capricornio, los que simbolizan estos estados del alma en su más profunda significación.

En principio, Júpiter y Sagitario, simbolizan la jovialidad o la alegría, fruto de un estado de confianza y optimismo pero que muchas veces surge como resultado de la negación de la realidad. Es más fácil sentirse alegre y optimista cuando se niega la realidad. Pero… ¿podemos llamar a eso genuina alegría?

Saturno y Capricornio, en cambio, son difíciles –en principio- de asociar a estos dos estados de conciencia. Me imagino la reacción de algunos lectores ante estas palabras !!

Sin embargo, creo que la diferencia radica en la actitud que cada uno asume ante la realidad. ¿Soy capaz de vivir en aceptación de la realidad o mi relación con la misma es mediante la negación? Dos actitudes polarizadas frente a una misma cuestión.  

Cuando estas cualidades están asociadas a Júpiter y Sagitario, podemos pensar que negar la realidad puede conducir a un estado de alegría o jovialidad pero, evaluando en profundidad, terminamos descubriendo que se trata de un espejismo.

El Zodíaco, en su inmensa sabiduría, nos recuerda el orden de signos y planetas.   Sagitario, regido por Júpiter, se ubica antes de Capricornio, regido por Saturno. El círculo zodiacal simboliza el proceso de la vida y de todos los procesos humanos, desarrollado en doce etapas.

La madurez se asocia a un Saturno vibrado en luz, al que se llega aprendiendo a vivir en armonía con la realidad, no negándola.

Sagitario y Júpiter, simbolizan solo un estado emocional pasajero parecido a la alegría o la jovialidad que, ante la primera prueba de confrontación con la realidad, puede hacerse trizas. No existe aquí la madurez que otorga la aceptación a menos que ya se haya conquistado la sabiduría por haber afrontado la adversidad.

Saturno y Capricornio, plantean el desafío de vivir en armonía con la realidad, independientemente de lo que ésta nos proporcione, lo cual requiere el desarrollo consciente de la jovialidad o alegría, como herramienta para conservar la entereza frente a la adversidad.

Sabemos, seguramente por experiencia directa, que es un trabajo el poder afrontar la realidad con alegría, cuando la adversidad nos visita. El resultado es la frustración, la insatisfacción, la vivencia de que somos impedidos de lograr aquello a lo que aspiramos y que la vida nos niega lo que anhelamos. Caemos en un estado de amargura y decepción. ¿Cómo elevarnos hacia la alegría o la jovialidad ante semejante drama?

La alegría –una cualidad del alma-  construída mediante un entrenamiento elegido conscientemente y sostenido en respuesta ante la adversidad, puede conducirnos a otro nivel de Sagitario y Júpiter: el que simboliza la sabiduría adquirida a través de la experiencia, en donde ya no existe la negación de la realidad.  Esa alegría es genuina y constante y nos permite experimentar esos estados de conciencia que conocemos como prosperidad y abundancia.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Reflexionando sobre Saturno


Es frecuente, tanto en ámbitos de estudio y formación como entre quienes se acercan a solicitar la interpretación (no la lectura) de su carta natal, referirse a Saturno con temor, malestar o rechazo.

También están quienes se refieren a él con cierta admiración, denominándolo el “maestro” o el “juez”.

Saturno, como energía planetaria, posee muchos símbolos a los cuales se alude en Astrología, pero no voy a referirme a ellos ahora. Quiero, en cambio, escribir sobre lo que me parece más enriquecedor para ayudar a comprender esta energía. Y para eso, hablaré de sus tres niveles de expresión.

En este caso, el primer nivel se considerará como el de mayor sombra o, dicho de otro modo, menor conciencia. El segundo, como una transición de la sombra a la luz. Y el tercero, para quien haya logrado el privilegio de alcanzarlo, será el de mayor luz o conciencia.

En el primer nivel –de mayor sombra- Saturno es experimentado como frustración, se diría que como insatisfacción crónica. 

Considerando el principio de polaridad, que dice que todo tiene su opuesto, seguramente coincidiremos en que el opuesto de la insatisfacción es la plenitud. Esto equivale a pensar que, si logramos llevar lo que simboliza la energía de Saturno a la luz, podríamos relacionarlo con el potencial para alcanzar la plenitud mediante la realización.

En el segundo nivel, experimentamos lo que se conoce como “conciencia de atleta”. Aquí nos fijamos un objetivo  y mediante la persistencia, realizamos el esfuerzo necesario hasta alcanzarlo. Este nivel  no se experimenta como placentero sino como una sensación constante de entrenamiento, de tener que resistir y persistir para llegar al final recibiendo así la recompensa del logro.

En el tercer nivel, el de mayor luz y conciencia, aprendemos a vivir en armonía con la realidad mediante la aceptación de lo que ES. De este modo, el logro alcanzado es la madurez. Es una nueva manera de ser y estar en el mundo. Llegados a este nivel, el regalo de Saturno es la fluidez.

En las consultas, siempre trato de explicar estas claves porque contienen un conocimiento imprescindible para desarrollar y sostener el proceso de construir lo propio, la flexibilidad, la solidez, la fluidez y la capacidad de disfrutar. 

Sí, leyeron bien: se puede disfrutar con Saturno. Se puede fluir y ser flexible con Saturno. La condición es, repito, aprender a vivir en armonía con la realidad.

Es así como nos vamos descubriendo en un maravilloso proceso que nos lleva a alcanzar la mayor cosecha a la que podemos aspirar en la vida.

¿Y saben cuál es esa cosecha? Nosotros mismos, una vez que aprendemos a expresar la naturaleza de nuestro verdadero ser.

domingo, 1 de julio de 2018

Interpretación y métodos de trabajo del astrólogo


Como ya saben los lectores de este blog,  yo no utilizo la Astrología como herramienta de predicción, tal como lo menciono frecuentemente. Fui formada en mis comienzos en las diversas técnicas predictivas que posee la Astrología, las utilicé y me fui dando cuenta de que debía de existir un enfoque mucho más profundo, que ofreciera a los consultantes la información necesaria  - sin incluir predicciones- para que fueran ellos quienes  utilizaran dicha información, en base a su propia elección y nivel de conciencia, o la descartaran.

No obstante, hoy quiero incluir  este fragmento del libro de Carol Rushman “El Arte de la Astrología Predictiva”, porque considero que cada uno debe hallar su propio método de trabajo. Y algunas veces, hay marchas y contramarchas. Se trata de experimentarlo todo y ver los resultados.

Para quienes están dando sus primeros pasos y buscando su propio estilo, a veces resulta iluminador ver cómo trabajan otros astrólogos más experimentados, en este caso, una astróloga cuyos servicios se orientan a lo predictivo. 

Por eso los invito a leer el siguiente texto pertenece al libro de la citada autora y a sacar sus propias conclusiones.

Dice Carol Rushman:

Mis estudiantes, tarde o temprano siguen progresando y, al hacerlo, deben decidir qué sistema astrológico van a utilizar. Tener un método personal es fundamental para asesorar a los consultantes, pues les otorga a los astrólogos estructura, congruencia y consistencia en su trabajo, tres características que estos aprecian. Lo más importante es que cada astrólogo se sienta cómodo con su propio sistema.

Tal vez sea porque mi Sol está en Virgo y tengo a Capricornio ascendente, que creo en las estructuras y los sistemas, más que la generalidad de las personas. Pienso que los astrólogos deben establecer una base firme antes de poder enseñar o asesorar, por eso presento este material de una manera pragmática. No importa cuál sea el sistema particular que usen los astrólogos, lo valioso es que tengan una guía que deben seguir fielmente si es que van a ayudar a sus consultantes. Eso hará que ambos se sientan seguros.

También es importante que haya un comienzo, una parte media y una conclusión en cada sesión, así, tanto el consultante como el astrólogo, se sentirán plenos cuando el primero se retira. Yo prefiero que mis clientes me consulten solo una vez al año, porque de ese modo, la sesión será completa y valdrá la pena. Solo si llega a ocurrir algún suceso trascendente durante el año, los aliento a venir más seguido. Me gustaría que la Astrología fuera como una muleta para todos, y pienso que puede ser peligroso que los astrólogos se erijan en gurúes, o se presenten ante la gente como si tuvieran todas las respuestas.

Mi sistema empieza con la carta natal y con lo que yo denomino la promesa natal. Esta es la totalidad de los componentes de la carta que, al combinarse, muestran el potencial de cada vida, aunque tal vez no todos se realicen. Por ejemplo, la promesa natal de un cliente puede mostrar el potencial para tener varios matrimonios, pero el individuo puede elegir tener solo uno. Es en ese potencial, en esa promesa natal, donde empieza la predicción astrológica. Sin la comprensión de la carta natal y de lo que promete, las predicciones no se manifestarán.

Luego, a los fines de poder realizar las predicciones de manera precisa para determinadas fechas, los astrólogos deben comprender la constitución psicológica de sus clientes, porque la gente responde a la energía en forma distinta, y sus perfiles mostrarán las diferencias. Esa diferencia, al asesorar a un cliente que predominantemente es fijo en comparación con otro que es cardinal, suele resultar decisiva.

Para las fechas, yo empleo las progresiones secundarias, poniendo énfasis adicional en la Luna de progresión y en las cúspides de las casas en progresión. Me fijo en los planetas en progresión que aspectan a planetas natales y en progresión. También trabajo mucho con los planetas en tránsito y estacionarios, haciendo hincapié en las lunaciones (Lunas Nuevas y Llenas) y los eclipses. Este es mi sistema y me ha sido muy útil durante tres décadas. Sigo un orden lógico que me ayuda a sentirme organizada y cómoda.

Una vez más, he aquí mi método:

1.- Carta natal.
Me fijo en la carta natal para determinar qué es lo que impulsa a cada consultante. Estudio su constitución psicológica que aparece indicada en la carta y evalúo lo que promete.

2.- Progresiones secundarias.
a) La Luna en progresión
b) Planetas en progresión que aspectan a planetas natales
c) Planetas en progresión que aspectan a planetas en progresión
d) Cúspides de casas en progresión que aspectan a planetas natales y en progresión

3.- Planetas en tránsito
Luego, me fijo en el movimiento de los planetas por los signos y las casas, y los aspectos o relaciones que tienen con los planetas natales y en progresión, con un especial énfasis en los planetas estacionarios.

4.- Lunaciones y eclipses
Las Lunas Nuevas y Llenas, así como los eclipses, son sumamente importantes en los acontecimientos en determinadas fechas; también sirven para evaluar aquello que está realizando la persona en el momento de la consulta.

Si bien este sistema no resulta complicado es exhaustivo y un astrólogo competente puede obtener lo que necesita para hacer una lectura correcta y precisa.

Pienso que interpretar una carta es como jugar al bridge. Hay algunos jugadores muy buenos que entienden la gran variedad de herramientas y técnicas de este juego, pero solo utilizan las mejores. Hay otros que tratan de incorporar todas las convenciones y técnicas del juego y terminan por confundirse y confundir a sus compañeros. Esto también puede aplicarse a los astrólogos. He visto cartas de astrología con tanta información escrita en ellas, que no pude leerlas. En mi mente, todo lo que se necesita es una buena comprensión básica de la Astrología y de las técnicas mencionadas precedentemente. Los buenos astrólogos las aprenden todas y luego eligen el mejor sistema que ellos han de aplicar, después de un gran trabajo de experimentación e investigación."

Sugiero a los lectores interesados buscar en el tag "interpretación" otros textos similares para comparar métodos de trabajo e interpretación.

domingo, 24 de junio de 2018

La Esperanza

Fragmento del capítulo "Prepararse para las posibilidades", extraído del libro "Ser Generosos", de Lucinda Vardey y John Dalla Costa.

En nuestro inflexible foco en el pragmatismo, la esperanza a menudo está desacreditada como un sueño o pensamiento vano. Sin embargo, la esperanza es esencial para imaginar lo que es posible. En su núcleo, toda generosidad es un acto de esperanza, porque sin esperanza no habría expectativa de que ser generosos vaya a tener algún efecto.

La esperanza:

Asume que la manera en que son las cosas no será el estado final o definitivo.
Motiva los riesgos de lograr algo mejor.
Es la razón para dar a aquellos que lo necesitan.
Es la razón para recibir lo que se nos ofrece.
Proporciona la confianza de que lo que se haga desde un corazón generoso o a través de la práctica de cualquiera de las virtudes de la generosidad hará, de hecho, una diferencia.
Niega el cinismo.
Desecha la sospecha.
Inspira la belleza.
Promete un futuro posible.
Es el optimismo practicado intencionalmente.
Alimenta el fuego del amor.
Expresa las aspiraciones básicas de todos.
Genera la agitación que fogonea el progreso.

martes, 19 de junio de 2018

Acerca del Dar

Fragmento del libro "Ser Generosos", Lucinda Vardey y John Dalla Costa.


La gente desea compartirse a sí misma y su creatividad. "Dame la habilidad para ver cosas en lugares inesperados y talentos en gente inesperada", dice una plegaria anónima del siglo XVII. 

Necesitamos la colaboración de los otros para hacer esto, no solo darnos a nosotros mismos, sino recibir los regalos de los otros en nuestras comunidades, familias y lugares de trabajo. Cualesquiera sean nuestros objetivos y metas, los resultados y la buena voluntad del grupo dependen de algún catalizador, una mezcla constructiva y creativa de dar lo mejor nuestro y recibir lo mejor de los otros.

En el trabajo, muchos individuos son presionados para trabajar en equipo. Muchos de nosotros conocemos la desilusión o alienación que sentimos cuando lo que les ofrecemos a otros, ya sea en tiempo, atención, creatividad o ideas, es ignorado o desechado. 

Lo que es generoso y se siente generativo es hacer que nuestra contribución se vea, escuche y sea bienvenida. Lo que nos mejora es que otros nos reciban. Nos volvemos confiables cuando nosotros también estamos abiertos y somos receptivos a los otros.

lunes, 7 de mayo de 2018

La Humildad

Fragmento del capitulo "Prepararse para las posibilidades", extraído del libro "Ser Generosos", de Lucinda Vardey y John Dalla Costa.


Ser humilde no significa ser un felpudo. Tampoco implica automáticamente responder a las necesidades de todos a medida que surgen caprichosamente. 

La humildad, en cambio, representa un sentido honesto de la proporción. Este sentido de escala y conexión es vital porque, sin humildad, dar puede convertirse fácilmente en un ejercicio de poder, mientras que recibir puede, a menudo, sentirse como si hubiera disminuído la dignidad propia. 

La generosidad es una interacción de potencial creativo, no un poder. Necesita de la humildad para dar libremente, sin condicionamientos ni demandas adheridas. Es necesaria la humildad para dar lo que de hecho se necesita en lugar de lo que podamos querer dar. Y para dar sin esperar reconocimiento público. Si no somos humildes, entonces el supuesto acto generoso puede decir más sobre nosotros que sobre la realidad que necesita transformación.

La humildad parece pasiva y poco enérgica. Sin embargo, es necesario fuerza y resiliencia para domesticar el ego y sus, a veces, erróneas presunciones. La sociedad da mucha importancia a la autoestima. La humildad no niega el valor del ser; de hecho, lo acentúa al colocar su valor y potencia en la red propia de interdependencia que ninguno de nosotros puede negar, aunque el ego a veces se olvide. Tenemos que ser humildes al discernir la generosidad porque, a menudo, hay en juego algo más grande que nosotros.

La humildad nos invita a ayudar a los otros sin ambición egoísta y a considerar los intereses de los otros más que los propios. Practicarla es ser, a veces, invisible al dar de modo de evitar el deseo de gratitud, aceptación o recompensa.

jueves, 3 de mayo de 2018

La Valentía

Fragmento del capítulo "Prepararse para las posibilidades", extraído del libro "Ser generosos", de Lucinda Vardey y John Dalla Costa.

La valentía significa ser fuerte de corazón. Significa animarse, luchar por lo que valida la esperanza humana. Uno necesita ser valiente para romper las trabas del status quo, en particular cuando resulta muy familiar y cómodo no esperar nada mejor. Lleva valentía admitir la verdad y luego actual sobre ella para crear mejores posibilidades para uno y los otros. 

La valentía es generativa en el sentido de que ayuda a crear las condiciones o asegurar las circunstancias que sirven a lo que es correcto en la vida. Se entiende que todas, la dignidad, la maestría y la libertad, necesitan tomar riesgos para llegar a lograr o cumplir algo. Si bien pueden también requerir fortaleza y coraje, es la valentía la que subyace a la habilidad creativa para cambiar.

Cualquier esfuerzo en el crecimiento personal, ya sea cambiar de actitud o profundizar en el autoconocimieto, conlleva una vulnerabilidad que puede enfrentarse solo con valentía. Los asuntos que más ponen a prueba en la vida -como dejar un trabajo, terminar una amistad o relación rota, o desafiar la cultura dominante- involucran tomar riesgos y enfrentar la incertidumbre de satisfacer la inquietud de algo mejor.

Su Santidad el Dalai Lama dice en su libro "El poder de la compasión" que la gente se vuelve más valiente al ser más altruista, ya que la compasión es la que, en última instancia, alimenta nuestra fuerza interior y aumenta nuestra determinación. Con la claridad, el objetivo es a menudo compensar un problema, equilibrar una injusticia o tragedia. Con la generosidad, la convicción es más creativa, para de hecho resolver el problema y romper el riesgo de la deshumanización de modo de generar oportunidades más justas y dignas. 

Esta valentía para cambiar lo que está mal en el mundo depende del coraje para cambiar también lo que está mal dentro del propio corazón.

domingo, 29 de abril de 2018

Interpretación de la carta natal

Texto extraído del libro El Arte de la Interpretación del Horóscopo, de Tracy Marks

Como astrólogos, ¿QUÉ debemos interpretar? En primer lugar, los factores y problemas más significativos que la carta refleje: las más fundamentales necesidades, motivaciones, debilidades, oposiciones, fuerzas y posibilidades. En segundo lugar, lo que en ese momento es, en lo emocional, más apropiado y útil para el consultante. Debe prestarse atención a dos cuestiones: CUÁNTO habrá que interpretar (para no abrumar al consultante) y QUÉ validez y certidumbre asignamos a nuestra interpretación. Si ofrecemos muchas interpretaciones inseguras o dudosas, entonces debilitamos el impacto de aquellas interpretaciones que, dentro de la experiencia de nuestro consultante, tienen una profunda resonancia. 

¿CUÁNDO debemos interpretar? En virtud de que en nuestra labor astrológica usamos preponderantemente a la interpretación, no podremos ser tan sensitivos como podrían serlo los psicoterapeutas, respecto del estado emocional del consultante. 

Algunas interpretaciones nuestras, que evidentemente no captamos en el momento, es probable que las oigamos más profundamente después, al pasar la grabación o incluso meses o años más tarde, cuando la semilla que plantamos es regada por experiencias futuras y germina. No obstante, para que una interpretación tenga lugar en tiempo y oportunidad habrá que darla: 

1.- Cuando el consultante esté distendido y sin trabas, y se haya establecido una confianza. 
2.- Cuando el consultante expresó qué es lo que siente y le interesa, y no se preocupa más o  dejar una emoción sin descargar; y 
3.- Cuando el consultante ya expresó en parte algo que él comprendió y busca a tientas una percepción más profunda de este problema. 

¿CÓMO debemos manifestar verbalmente nuestras interpretaciones? En primer lugar, necesitamos comunicar emocionalmente nuestra actitud de aceptación, valiéndonos de nuestra postura, gestos y de lo que nuestro rostro y nuestra voz expresen. En segundo lugar, a nuestro consultante le podrá resultar de muchísimo más provecho que le sugiramos en lugar de que le indiquemos, brindándole una interpretación tentativa para que sea él quien la acepte o rechace libremente, o la elabore más. Desde luego, esto exige que renunciemos a la aureola de autoridad que tal vez nos dé –y dé a nuestros consultantes- una sensación de seguridad tranquilizadora, pero que en realidad es falsa. Sin embargo, lo que a la larga resulta de valor más profundo es nuestro anhelo de comprometer a nuestro consultante en una exploración mutua, a medida que le presentamos interrogantes y afirmaciones que son de carácter interpretativo. (Por ejemplo, preguntas como éstas: “¿A veces descubre usted que está haciendo tal y tal cosa? ¿A qué se parece?”). Y afirmaciones como estas: “Este patrón planetario sugiere que usted tiende a hacer tal y tal cosa en esta zona de su vida. Me pregunto cómo experimenta usted esa tendencia”. A veces, la presentación de una interpretación general y la solicitud de antecedentes podrá permitir que usted y su consultante juntos descubran patrones específicos que puedan inducir una percepción y una acción que sean útiles. 

Debido a la gran cantidad de significados de cada posición astrológica y a los diversos niveles en los que un consultante pueda estar experimentando y expresando particulares influencias, es probable que deseemos brindar una vasta gama de posibilidades cuando describamos una posición planetaria, un aspecto o una configuración en especial. Por ejemplo, una T cuadrada con Neptuno en Libra en la casa 9 puede sugerir anhelo “de elevarse”, pero, ¿esta persona procura trascenderse valiéndose de drogas, meditación, viajes o experiencias espirituales? Podríamos decirle a este consultante: “Es probable que usted experimente ansias profundas de trascenderse y tenga ganas de elevarse de alguna manera. Eso podría hacer que usted recurra a las drogas o se abisme en fantasías, o se sienta inclinado a meditar, a participar en búsquedas espirituales, a estudiar música o enseñar música o literatura, o incluso a viajar a sitios que lo inspiren. Usted tendería a sentirse atraído por lugares espirituales o idílicos, por lugares que estén en el agua o posean una belleza natural. ¿Alguna de estas posibilidades es particularmente atractiva para usted?”. Más tarde, después que nuestro consultante confirmó varias impresiones nuestras, podemos preguntarle si él consideró algunas de las otras opciones que le presentamos. 

¿Cómo sabemos cuándo una interpretación tiene resonancias en la experiencia de nuestro consultante de modo que éste la recibe plenamente? En primer lugar, es probable que él indique con gestos o con expresiones faciales que ha sido “tocado” o afectado. En segundo lugar, es probable que responda verbalmente con asociaciones y ulteriores elaboraciones. Si no reacciona para nada, es probable que seamos inexactos en nuestra interpretación o ineficaces en el modo con que expresemos verbalmente o traduzcamos las posiciones planetarias: por otra parte, es posible que nuestra interpretación sea exacta pero que, en ese momento, no cause impacto emocional en el consultante porque tal interpretación es demasiado superficial o porque presenta algo que él ya conoce o algo que todavía no es capaz de escuchar. Son variadas las explicaciones posibles, si un consultante rechaza u ofrece resistencia a nuestras interpretaciones. Es probable que usted haya tocado un punto sensible que él no está dispuesto a encarar: en este caso, podemos dejar este tema, puesto que no somos terapeutas y posiblemente logremos poco si seguimos sondeando. Siempre existe la posibilidad de que el consultante se torne más receptivo, cuando él solo escuche la grabación de nuestra sesión. Por otra parte, podemos ser inexactos en nuestra interpretación de los símbolos astrológicos o suponer equivocadamente que el consultante está obrando desde un nivel de consciencia o de acción que es demasiado bajo o demasiado alto. El hecho de que el consultante rechace activamente nuestra interpretación no indica necesariamente que lo que le comunicamos sea la verdad; a veces las personas no oponen una ardiente resistencia a una interpretación porque ésta sea demasiado veraz, sino porque hemos pisoteado apreciables aspectos de ellas mismas, y se enojan o se sienten lastimadas como reacción, porque se las interpreta y comprende de manera equivocada. 


domingo, 8 de abril de 2018

Desarrollo Personal

Fragmento del capítulo "Un sí a lo que soy", del libro "Los cinco hechos que no podemos cambiar", de David Richo.

Decir sí a nuestro desarrollo psicológico personal es emprender el trabajo que requiere erigir un ego más sano, es decir, una manera más sana de funcionar en el mundo.

Si no hemos sucumbido a una vida de odio, desesperación o resentimiento, por el momento hemos sobrevivido victoriosamente a los golpes de la infancia y de la edad adulta. La salud psicológica es una combinación de pensamiento y acción en el mundo, que nos mantiene evolucionando. Es, en primer lugar, la clave de la autoestima que nos aporta serenidad y felicidad. Segundo, la salud psicológica significa relaciones eficaces en las que es posible amar sin miedo. 

Como parte de tu propio trabajo personal, utiliza esto como lista de verificación para evaluar tu progreso hacia la salud psicológica:

Asertividad en nuestras relaciones con los demás para poder expresar nuestras necesidades, valores y deseos más profundos sin inhibición y respetando a los demás.

Reconciliarnos con los temas pendientes de la infancia para que ya no controlen tanto nuestra vida presente o determinen nuestro estilo de relacionarnos con los demás.

Un programa para afrontar el miedo, la culpa, la ira y la adicción para que no nos dominen o nos refrenen.

Reconocer que nuestro ego puede inflarse o imponerse y, al reconocerlo, tomar decisiones no regidas por esas distorsiones.

Un programa interno fiable al que nos comprometemos para tratar con nuestras necesidades, conflictos, sufrimientos, pérdidas, retos y la toma de decisiones.

Comprometerse con atender, procesar y resolver los problemas que surgen en nosotros o entre nosotros y otras personas.

Ser conscientes de que la gente -y nosotros- tiene un lado oscuro de sombra y, por consiguiente, tener un programa para tratar con esa sombra de una manera creativa, lo que incluye reparar el daño cuando hemos hecho algo que no está bien.

Reconocer que nuestras reacciones intensas ante los demás, ya sean de aversión o de atracción, pueden ser proyecciones basadas en nuestra propia sombra, nuestro ego, o en temas no resueltos de nuestra infancia.

Un sentido creciente de auto-respeto y respeto por los demás, con todas sus virtudes y vicios diversos.

La capacidad de mantener límites personales y, no obstante, ser auténticos en nuestras relaciones con los demás.

La capacidad de intimar sin ser refrenados por el miedo o empujados por la compulsión.

Un creciente y fiable sentido intuitivo y una atención a los comentarios de los demás, sin ponernos a la defensiva.

La capacidad doble de relacionarnos con personas nuevas que entran en nuestra vida y poder decir adiós, serenamente, a las que se van.


El reconocimiento de que estas cualidades pueden requerir la ayuda de la terapia, libros de autoayuda, clases o programas de doce pasos, así como la disposición a acudir a esos recursos.